En Maiquetía está “La Puerta de Cuba Al Mundo”



Puerta de Cuba al Mundo


Cuando hablan de imperialismo los gobiernos socialistas, se cuidan muy bien de no hablar de los cubanos que invaden todas las áreas de la vida pública y económica del país. Ellos tienen un terminal aéreo privado por el que sacan todo lo que los venezolanos no pueden llevar de un estado a otro.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
En el diccionario de la Real Academia Española se define Imperialismo como: “Actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política“. Estos socialistas que manejan el poder en Venezuela viven tachando a los americanos con este adjetivo, pero ¿Qué hay de los cubanos? ¿Cómo podríamos llamar a la presencia continua de los oriundos de esta isla caribeña en la vida militar, económica o política venezolana?

Quien decida ir a Los Roques, el archipiélago, el conjunto de islas e islotes ubicados en frente de La Guaira, a media hora en avión y unas tres horas en barco, pertenecientes a la geografía venezolana, pueden hacerlo de dos maneras, por vía marítima o aérea y si escogen esta última modalidad puede ser en avión privado o comercial. Convidas, la aerolínea del estado tiene esa ruta asignada varias veces al día y su terminal es uno especial que está situado al lado del aeropuerto privado. Tiene dos mostradores ubicados al lado de los seis de nada menos que Cubana de Aviación y ahí comienza la indignación.

Al llegar a este terminal lo primero que se observa son colas. Nada extraño en este país donde andar como borregos para conseguir algo se ha convertido en costumbre. Son cubanos, con cajas, maletas, bolsos, bolsitos, con “de todo”. Cubanos de todos los tipos, jóvenes, viejos, gordos, delgados, feos, bonitos, que llegan en unos autobuses pequeños.

Al entrar, el primer “shock”. La visión es unos cuantos cubanos moviendo equipaje entre los seis mostradores de Cubana y una enfermera sacada de los libros de recomendaciones médicas básicas de los años 50. Ella vestida de blanco con su cofia, es la encargada de revisar, junto a otra sin cofia, unos libritos donde están los cubanos que se van y quién sabe qué más datos. También hay otros cubanos que pululan de un lado a otro con unas franelas rojas con los bordados que indican Misión Barrio Adentro en el lado izquierdo y en el derecho, Cuba Venezuela. Son los encargados de distribuir las filas y quién sabe qué más. El espacio está distribuido con una sala donde están los mostradores, otra gran sala a la derecha y la salida en frente y muchas cámaras de seguridad.


el Che


Para ir al baño hay que pasar por la sala de la derecha y resulta que por ahí es que “ellos”, los cubanos invasores, entran para chequearse en una primera etapa. Eso está lleno de oriundos de la isla de la felicidad, que gritan, se acomodan y van de un  lado a otro. Viene entonces el segundo “shock”. Dos murales, enormes, que ocupan dos de las paredes de este cuarto, uno con el “Che” Guevara y el otro con Hugo Chávez. El mareo y la desesperación por la invasión tan descarada se apodera de un venezolano cualquiera que escucha a diario el trillado discurso de la invasión imperialista americana y en lugar de ver “gringos”, ve a decenas de cubanos, todos juntos.


Los venezolanos, los que allí trabajan, miran asustados a los venezolanos que viajan a Los Roques, que ante semejante espectáculo empiezan a mirar con rabia y desesperación a tantos cubanos.


Al parecer el avión de Cubana sale de lunes a jueves, ¡cuatro días a la semana! llevando cubanos. Los de la misión deporte, los de la misión barrio adentro, es decir, los médicos, y los de la misión compra, porque hay unas viejitas, casi sin dientes que no se entiende qué van a hacer a Venezuela o unas gordas grandes, de dientes muy blancos, con su bandana en la cabeza y sus bolsos a cuestas.


enfermera


Todo el equipaje, todo, está envuelto en plástico, lo que significa que en Cuba roban. Cuando uno se pregunta eso en voz alta, salen los cubanos de las franelas rojas a decir que nooooo, eso se debe a que hay que proteger el equipaje, llámese caja, cajita, bolso o bolsito. Una pareja de médicos que está sentado esperando que el bululú pase dice en voz baja que si, que roban, por eso hay que proteger con plástico todo lo que vaya en el avión.

De pronto, ¡el que faltaba! A la salida, donde están las máquinas, los guardias nacionales y los de inmigración, cuatro personas para ser exactos, está el mural de Fidel Castro ¡UGH! y a la izquierda, se ve clarito el lema de ese terminal “Puerta de Cuba al Mundo”…¡O sea!…¡Ese es uno de los espacios, de los puertos, de las salidas de Cuba al mundo!…¡Cuánto imperialismo junto!

Las fotos había que tomarlas con cuidado, sin ser vistos. Al final es un espacio restringido para ellos solos.

Llevan enormes televisores, splits de aire acondicionado, equipos de sonidos, cajas y ¡comida!, tienen hasta Harina Pan…¡puro imperialismo, pues!


Fidel


Los cubanos que esperan su vuelo con todo lo que se llevan, están ahí -algunos- porque se van de vacaciones. Les dan la oportunidad de irse un mes a visitar a sus familias. Muchos aseguran que estar en Venezuela para ellos tampoco es tan fácil, pasan hambre igual, necesidades y son temerosos por la inseguridad. No están muy contentos. Otros, en cambio, parecen que se mueven a gusto.

El vuelo en Conviasa es perfecto, rápido. Al llegar, la guardia nacional revisa el equipaje de todos los del avión, el cual ya había sido revisado en el espacio casi cubano. ¿para qué? ¿quién sabe?... Hay que pasar luego a pagar un impuesto. El de los” turistas” venezolanos, si, turistas venezolanos, que es más barato que el de los extranjeros y hay que enseñar la cédula, la cual anotan en una lista, con los datos de su propietario, para dónde va, cuándo llegó, cuándo se va. Así es en Margarita también, allí hay que poner hasta las huellas. Es decir, el libre tránsito de la Constitución está restringido a ser chequeado y rechequeado por las autoridades. Faltaba la enfermera con el librito al estilo cubano para anotar con más precisión, cómo nos movemos por nuestra tierra que pareciera que es la Puerta de Cuba al Mundo.