Los Seguros Médicos ya son difíciles de tener



seguro médico


A los aumentos autorizados de productos se suma el de los seguros médicos, algunos de los cuales han aumentado su cotización casi un 300%, cifras que se deben sumar a los presupuestos familiares que han visto cómo en los últimos meses se ha deteriorado su calidad de vida.


A la falta de medicamentos, la situación deplorable en todo sentido en la que se encuentran los hospitales y la escasez de insumos de las clínicas privadas, hay que sumar los costos de los seguros médicos. En este mes de mayo, cuando el gobierno ha aceptado el aumento de algunos productos y servicios, los seguros entraron en el rubro permitido para subir sus cotizaciones y el resultado ha sido el aumento de alrededor del 300 por ciento sus cuotas mensuales. Un dato más de cómo funciona de una economía distorsionada, manejada por un gobierno que tiene poca idea de cómo administrarla.

Hasta hace no mucho tiempo un comercial de seguros de salud, recomendaba a la audiencia que era mejor tener un seguro para no usarlo que necesitarlo y no tenerlo. Eso fue hasta hace poco, porque ya esos comerciales no existen. Pero ¿quién tiene ahora la oportunidad de disponer de uno de estos seguros cuando los precios son tan elevados?

Entrar en una clínica privada sin disponer de cobertura médica, es una misión casi que imposible, no hay tarjeta de crédito que no explote ante los costos.  Las instituciones privadas han intentado mantener su excelencia, al menos en atención, limpieza, disponibilidad de materiales y mantenimiento de equipos, debido a que muchos gastos deben ser cancelados en dólares, muchas veces no tienen la capacidad de conservar el estándar que las caracterizaba entre las primeras del mundo. Pero entrar en un hospital público en esta quinta república,  es morir en el intento. No hay camas, no hay catéteres, no sirven las máquinas, no hay limpieza, hay bacterias porque no hay aseo, lo que ha significado muchas veces la muerte del paciente que no fallece por su enfermedad sino por la bacteria que se introduce en su organismo. Por no haber, no hay ni baños limpios.

Este gobierno de inclusión, que no recibe a los abuelos, que los maltrata como sucedió en la marcha de los bastones, rodeada de guardias nacionales, como si unos palos improvisados manejados por las manos de unos ancianos pudieran acabar con algo, también está acabando con la esperanza y la tranquilidad.

Pareciera que este gobierno tiene como objetivo acabar con las ganas de respirar. Ya es imposible que los venezolanos puedan pagar estos contratos de cobertura médica, los cuales se han puesto, como muchos otros productos a niveles de otros países donde sí funciona la economía, donde los ingresos de los habitantes permiten el pago de estos servicios y donde además, con salarios mínimos tienen derecho a lo más básico de la vida, que es precisamente disponer de las condiciones mínimas para poder vivir.

En Venezuela, un presupuesto de una familia en el que deben atender el pago de comida, colegios, vestuario y seguro médico, sin referirse por supuesto a los seguros de vehículos, se ve superado e imposible de cumplir. Estos nuevos precios son parte de un dato más que disminuye la calidad de vida de los venezolanos, que no tiene qué comer y que no consigue medicina, todo es producto de lo hecho en socialismo.