Los de Podemos ven mal a España y bien a Venezuela

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pablo iglesias


No es cuestión de mezclar lo que sucede en Venezuela con la campaña electoral española, se trata que los venezolanos sienten un enorme resquemor hacia unos políticos que internacionalmente apoyan las actitudes de un régimen que está llevando a la miseria a todo un país, con tal de mantenerse en el poder, a cambio de callar y recibir.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Estos políticos populistas son bien particulares. Podemos no quiere que se hable de Venezuela en la campaña electoral, sin embargo ellos si se introducen de alguna u otra manera en la vida política venezolana. Alabando el sistema político y no condenando la situación de hambre, inseguridad, crisis de salud y violación de los derechos humanos que se vive por estos lados, sin por supuesto nombrar lo que a los venezolanos más les ha molestado los cobros por asesorías. Sin embargo, en vista de que ellos aseguran que eso no es cierto, que como partido político no han recibido nada, vamos a dejarlo y centrarnos en otras cosas.

Iñigo Errejón, el número dos de Podemos, declaró hace pocos días que en Venezuela hay colas por el aumento de la democratización del acceso al consumo. La verdad es que entre todas las sandeces que dicen, esa es una más. Tal vez no sabe que ese es el mismo argumento de los militares venezolanos que ocupan las carteras ministeriales relacionadas con la alimentación. Pero a este señor, hoy en los desayunos de Televisión Española no se le ocurrió decir hoy otra que en España, ha disminuido la capacidad de consumo.

Es decir, por esa regla de tres en España no hay colas porque no se ha democratizado el acceso al consumo, lo que al final de cuentas significa que lo ideal es lo que se vive en Venezuela, que la gente tenga que hacer cola desde las dos y media de la mañana para poder conseguir tres paquetes de pasta regulada, porque simplemente esa pasta es la única que democráticamente tienen derecho a comprar, el resto las importadas, no pueden adquirirlas porque no les alcanza el sueldo.

Son colas enormes las que hacen los venezolanos a diario, signadas por el terminal de su cédula, su carnet de identidad, que les permite comprar solo una vez a la semana. Por eso hay que amanecer en un supermercado cada semana, un día específico, para ver qué llegó y para tener la suerte de encontrar algo, lo que sea, para llevar a su casa y eso cuando lo consiguen, porque si se suman a la cola a las 6 de la mañana es posible que no encuentren nada.


Así está el país en el que se ha democratizado el acceso al consumo, en la más triste de las circunstancias.


Hay que ser caraduras para deslindarse de un problema internacional y al mismo tiempo respaldarlo en otros escenarios. Mientras se molestan porque les hablen de Venezuela y la actitud permisiva que despliegan cuando les preguntan por su paso por la revolución, en el Parlamento Europeo, en la condena que se propuso el 8 de junio para denunciar la violación de los derechos humanos, Podemos se abstuvo e Izquierda Unida votó en contra de la inmediata liberación de todos los presos políticos” y de que se “respete” el mecanismo constitucional que permite el revocatorio del Presidente de la República.

Es decir, demostraron lo que son y lo que quieren. No hablar de cara a la galería de las miserias de Venezuela, pero apoyar su ideología y sus malas costumbres más allá de la península.

Iñigo Errejón

Iñigo Errejón

Cuando  a estos políticos se les pregunta si hay presos políticos, le dan la vuelta a la tortilla de tal modo, que terminan insinuando que ciertamente todos deben estar presos por pensar diferente al gobierno.

En la entrevista que Ana Blanco en Televisión Española le realizó a Pablo Iglesias sobre la violación de los derechos humanos en Venezuela, el líder de Podemos contestó lo mismo de siempre, por qué hablar solo de Venezuela, “por qué no nos referimos a situaciones similares como lo que sucede en Arabia Saudita” y ahí se queda, sin explicar lo que sucede en el país árabe, y sin criticar lo que pasa en Venezuela.

Pero en esa entrevista llegó a decir algo inaudito, afirmó que lo que sucede en Venezuela es una “situación que no es diferente a lo que sucede en los países del entorno, a la situación de Colombia, la situación de otros países de América Latina”. Así que o le parece que en el resto de las naciones de este continente, se vive muy bien y en Venezuela las penurias son solo testimonios de la oposición que ellos ven como golpista o piensa que en estos países también viven situaciones caóticas, lo que lleva a sacar como conclusión dos cosas: o que son unos ignorantes de la política internacional o que tienen un compromiso tan grande con el gobierno de Nicolás Maduro que les es imposible ser sinceros y denunciar a la dictadura que arremete con violencia y sin piedad contra el pueblo venezolano.