“Hago una larga cola, pero aquí si consigo algo: revocar a Maduro”

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maduro fuera


El gobierno ha puesto cualquier cantidad de impedimentos para revalidar las firmas y ahí está la gente, haciendo sus colas así llueva y relampaguee. Si los venezolanos pudieran utilizar un pito y al unísono gritar, “Nicolás Maduro: Fuera”, sin lugar a dudas saldrían gustosos haciéndolo en transmisión directa de televisión.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
El gobierno no se esperaba que fuera tanta gente a revalidar sus firmas. La cúpula del aquelarre psuvista pensó que poniendo tantas trabas, los venezolanos que tienen que pasar el día haciendo cola para comprar comida o deambulando por las farmacias a ver si consiguen medicinas, no se iban a poner también a pasar trabajo en una cola para revalidar su firma.

Pero es que gracias a este gobierno los venezolanos aprendieron a tener otras prioridades y si antes no hacían colas para conseguir algo, ahora no tienen más remedio y pasan buena parte de su día exponiéndose a lo que sea para conseguir alimento y eso si es que es frustrante, detenerse durante cuatro o cinco horas para irse con las manos y el estómago vacío.

En Trujillo la situación para encontrar comida es tan desesperante, que la llaman La Lotería del Hambre. Las personas van temprano, a las 3 o 4 de la mañana a hacer su cola y a esperar que más tarde repartan los números de la rifa. Cuando ya todos tienen número,  meten en una caja otros cartoncitos, como si fueran a jugar al bingo, y sacan los números que podrán optar por los productos. Puede suceder que si llegó a las 3 de la mañana su número no haya salido ese día o que si aterrizó en la cola de último, la suerte lo haya acompañado y se lleve su arroz.


Así están las cosas en este país de hambre y miseria, dominado por una cúpula nefasta que se niega a entregar el botín.


Por eso es que a la gente no le ha importado hacer sus enormes colas, con paciencia y alegría, bajo lluvia o sol. Ahí están parados. La Mesa de la Unidad junto con muchísimos voluntarios ha optado por movilizar hacia otros puntos a aquellos que acepten ir a validar a San Agustín, a Los Teques, a Santa Lucía, a Río Chico. Hasta un viaje a las playas orientales de ida y vuelta para decirle en su cara a Nicolás Maduro y su combo que no los quieren, que los venezolanos lo que desean es que se vayan todos.

En esta cacería de brujas que ha impuesto el gobierno con la nueva lista de Tascón, ya han despedido a varios funcionarios que se negaron a retirar su firma, que así de simple, NO SE DEJARON CHANTAJEAR. Hay denuncias de médicos que los llamaron que o lo hacían o saldrían de las nóminas del gobierno y aseguran que varias decenas de funcionarios fueron botados del Seniat por votar contra Maduro.

¿No se dan cuenta estos individuos que lo que ofrecen en el gobierno ya no sirve para nada, que ya la gente se hartó? Dejar un trabajo con un sueldo mínimo, que no alcanza ya ni para comprar pan, porque no hay, que no permite hacer ni la décima parte de lo que se podía hace cinco años, ya no es ni mucho menos susceptible de ser analizado. Los venezolanos llegaron al llegadero, ya un sueldo miserable, que se consigue trabajando con las uñas porque no hay de nada para poder hacer bien las cosas y con una espada en el cuello, porque siempre hay una amenaza y una exigencia para apoyar a unos jefes corruptos, no es la mejor opción para matar el hambre, porque además, hay hambre.

Así que estas largas colas, en las que solamente ayer se habían conseguido pese a todas las irregularidades, el 37% de la verificación de las firmas, son la representación de que los venezolanos están dispuestos a esperar lo que sea con tal de que su firma y su huella aparezcan en un papel, bien claritas, para por decirle a Nicolás Maduro: “FUERA”.