En el gobierno se creen tanto sus mentiras que son de la República del Creyón

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república del creyón


Este gobierno tiene problemas de mitomanía. Dicen cosas y se las creen. Delcy jura que hay comida, Luisana Melo que hay medicinas y Nicolás Maduro no entiende cómo Leopoldo López no quiso negociar su salida de la cárcel, para él esa actitud es de bruto y malagradecido.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Tan fácil, declarar, decir, lo que les gustaría que la vida sea y realmente no es. Es como un acertijo, ¿verdad?, pero es que ciertamente las declaraciones de los diferentes miembros del gobierno venezolano son un acertijo. ¿Creerán de verdad lo que dicen? o ¿serán intentos fallidos dignos de ser estudiados por un psiquiatra experto en comportamientos de personalidad mitómana?

Eso es lo que son, mitómanos. Cada uno ha demostrado su extraña psiquis en las declaraciones que a diario difunden, pero vamos a recordar la de tres personajes, aunque sin duda hay muchos más.

La primera la de la canciller Delcy Rodríguez. Ya habíamos recurrido a su mundo de fantasía, el mundo que ella vive o cree vivir. En Venezuela hay tanta comida que pudieran alimentarse a tres países juntos, dijo cuando se enfureció con Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos a quien se le ocurrió invocar el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

Después la ministra de la Salud, Luisana Melo que ya se había distinguido por unas declaraciones bien originales, de las que se desprendía que Venezuela es un país muy enfermo por consumir tantas medicinas, volvió con sus nebulosas y esta vez lo hizo ante los representantes de la  Corte Interamericana de los Derechos Humanos en Chile. Allí insistió en el excesivo consumo de medicamentos razón de la escasez. Pobres venezolanos, pues según los datos de la ministra y sus ideas, todos tienen la tensión alta y diabetes  por ejemplo, y por eso no se consiguen ninguno de los medicamentos para regularla, aunque si uno se pone a ver cualquiera se descompensa con la situación que se vive en el país gracias al gobierno de la Melo, pero claro, ella no lo ve.

La señora se puso a dar cifras y cifras de su materia y de la que no. Pareciera que se olvidó que es ministra del sector salud y habló hasta de la educación y la economía. No se le ocurrió mejor cifra para defender lo suyo, que asegurar que la pobreza extrema se ubica en el 5%. Es decir, los sueldos de los venezolanos que tienen trabajo sirven hasta para viajar ¡pues!, por supuesto en las líneas aéreas que no existen. Pero, hay que recordar, que vivimos para ellos en el mundo de la fantasía.


Hasta del desempleo habló Luisana Melo y dijo que en el 2015 había bajado a 6%. Es decir, en Venezuela todo el mundo trabaja, tiene comida, vivienda, seguridad, en fin, calidad de vida.


El otro que se sumó al equipo fue Nicolás Maduro. Bueno, tiene tiempo en eso. Diciendo que si no fuera por la guerra económica todo sería diferente. Pero ayer se le vio el plumero, cuando llamó malagradecido a Leopoldo López, él juraba que López se comportaría como lo haría cualquiera de ellos, lo invitaban a salir de la cárcel en la que vive desde hace más de dos años en las peores condiciones posibles y él rápidamente aceptaría. Aunque según los españoles amigos de Maduro en Venezuela no se violan los derechos humanos. Así que la respuesta del líder de Voluntad Popular es inconcebible para los mitómanos del gobierno. Ellos, eso como que no lo entienden muy bien, por eso en su rabia, Maduro lo llamó bruto y malagradecido.

Qué bien queda el refrán de Cachicamo llamando a morrocoy conchuo