Del ¿por qué no te callas? a escuchar la firmeza de Leopoldo López



rodriguez zapatero


El negociador del gobierno, ha sido un buen amigo de las autoridades venezolanas. Rodríguez Zapatero era el presidente español, justo cuando Nicolás Maduro era canciller. Bastantes negocios se hicieron en aquel entonces, algunos cuestionados como el de los astilleros. El hoy presidente venezolano que escuchó al rey Juan Carlos mandar a callar a Chávez, reivindica aquellos tiempos.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios

España quedó en la carraplana después del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Por eso ganó el Partido Popular y con mayoría absoluta, por eso vinieron las épocas de recortes impuestas por la Unión Europea, el país estaba a unos niveles tales que competía con Grecia en el déficit presupuestario.

Rodríguez Zapatero decidió cuando perdió su partido las elecciones, salir del panorama español, se retiró, se le veía en contadas ocasiones y a pocos actos públicos asistía, hasta que comenzó a surgir Podemos y tuvo ciertos contactos con sus dirigentes, al fin y al cabo, Felipe González, el ex presidente del gobierno español y también ex secretario general de su partido, el PSOE, no era de su comandita, así que él, que es un poco más de izquierdas que los moderados de su partido, podía tener algunos puntos en común con el partido que había surgido después del 15M aglutinando el descontento de una sociedad que se vio abrumada por la debacle económica que azotó a España.

En su gobierno fue cuando se hicieron los grandes negocios con el gobierno de Hugo Chávez y su discípulo Nicolás Maduro. Se vendieron más armas que nunca a Venezuela, se construyeron barcos en los astilleros y Repsol consiguió jugosos negocios. Su canciller Miguel Angel Moratinos tenía unas excelentes relaciones con sus pares venezolanos, especialmente con Nicolás Maduro.

Fue la época en que Chávez arremetía con fuerza e intolerancia contra José María Aznar a quien acusaba de estar tras el golpe de estado del año 2002. Rodríguez Zapatero no decía nada, al fin de cuentas el blanco de los insultos chavistas era su contrincante ideológico, así que callaba y abría su sonrisa parecida a la del cómico inglés Mr. Bean. Siempre fue así hasta la XVII Cumbre Iberoamericana realizada en Chile en noviembre de 2007.

En aquella ocasión no le quedó más remedio a Rodríguez Zapatero que defender a Aznar, un presidente español, tras los ataques continuos de Chávez. Mientras lo hacía en aquella cumbre, Chávez lo interrumpía una y otra vez, y en vista de que el ex presidente venezolano seguía dale que te dale, el rey Juan Carlos I se molestó y lo interrumpió diciéndole ¿Por qué no te callas? De ahí en adelante la frase se hizo famosa, así como las relaciones entre las diplomacias de España y Venezuela han tenido un ir y venir. Fueron tiempos en el que el canciller Maduro enlazó más su amistad con Moratinos y Zapatero.

Finalmente en todo este proceso y debido a las antiguas relaciones de negocios y contactos durante el gobierno de Chávez, Maduro decidió buscarlo para que sea el negociador, igual que a Leonel Fernández con quien ha mantenido relaciones diplomáticas y comerciales cuando este fue presidente de Dominicana y a Martín Torrijos, ex presidente de Panamá.

Si Rodríguez Zapatero logra la negociación es un punto a su favor a nivel internacional, especialmente porque la situación está ruda, difícil. Por eso fue al único al que el gobierno dejó que se acercara a Leopoldo López. No se lo permitieron a ningún otro de los ex presidentes que han visitado a Venezuela, ni siquiera a su compañero de partido, Felipe González. Para el gobierno venezolano ninguno otro es de fiar.

¿Pensaría Zapatero que conseguiría doblegar la voluntad de Leopoldo López que ha llegado hasta aquí pasando los momentos más difíciles de su vida durante dos años?, quién sabe. Tal vez lo único que hizo fue demostrarle al gobierno y a Jorge Rodríguez que lo acompañó, que la dignidad no se negocia y a partir de ahí, no le quedará otro remedio que comenzar un camino diferente en busca de una salida a una crisis que ya debe haber constatado personalmente. Con esa visita, el gobierno sin pensarlo, reconoció que Leopoldo es un preso político.

Rodríguez Zapatero se debe haber dado cuenta que la situación es tan insostenible que el pueblo venezolano lo único que quiere es que Nicolás Maduro acepte los consejos que le dieron a su antecesor, y que termine callándose y convocando a tiempo y sin más trampas el referéndum revocatorio.