El Consejo Permanente se extiende entre receso y receso sin llegar a un acuerdo

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El Consejo Permanente de la OEA lleva todo un día deliberando sobre lo mismo. La propuesta de Argentina, que pretendió adelantarse a Almagro, ha sido mareada por Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que no terminan de aprobar ningún paso que implique una salida diferente a la que ellos plantean.


Cuando en Argentina Mauricio Macri nombró a Susana Malcorra como canciller, en Venezuela el rechazo del gobierno fue evidente. Todo lo que hiciera el recién electo presidente argentino significaba para los socialistas venezolanos la máxima representación del neoliberalismo, entre otras cosas, porque era la oposición evidente a su entrañable amiga Cristina Fernández de Kirchner.

Diosdado Cabello manifestó en esa oportunidad, que esta señora que llegó a ser la jefe del gabinete de Banki-Moon, secretario general de las Naciones Unidas, era una representante de la CIA, la agencia de inteligencia norteamericana. “Estuvo aquí, la recibí yo en mi oficina, es la CIA misma, se la nombraron de canciller al señor Macri”, afirmó durante su programa semanal de televisión.

Cuando la señora Malcorra asumió su cartera ministerial manifestó que desde ese momento en adelante “habrá que hablar de las relaciones exteriores como políticas de Estado, desideologizando lo que se hace”.

Pero evidentemente esa no es la real politik de este mundo tan redondo. Justo ahora, cuando el mundo tiene sus ojos puestos en Venezuela, la señora Malcorra mueve sus piezas para sabotear de alguna manera el informe del secretario general de la OEA, Luis Almagro y al conocer que presentaría el informe sobre la situación en Venezuela para invocar la Carta Democrática Interamericana, decidió convocar a una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, con el fin de intentar establecer un diálogo y no llegar a la aplicación de la Carta que tanto molesta al presidente Nicolás Maduro.

Una jugada un tanto extraña pues su Presidente, Macri, cuando corría en la carrera presidencial una de las cartas que utilizaba para captar a su electorado harto de la Kirchner y de sus amigos, era invocar la aplicación de la Carta Democrática en un país que tenía todavía – y si es posible- problemas menos graves de los que atraviesa el país actualmente.

Chismes de pasillo aseguran que Argentina decidió torpedear el informe de Almagro por el interés de la señora Malcorra en ocupar el puesto de su anterior jefe, Banki-Moon, interés al que Macri por las razones que sea se suma. Así que si la llamaron agente de la CIA, ella se lía la manta a la cabeza y olvida todo a cambio del voto venezolano en su nueva posición. Lo que parece que no aprenden en Latinoamérica es que por estos lados lo que dicen hoy, mañana no se acuerdan.

Pero como los chismes siempre tienen un poco de verdad, la canciller argentina declaró hoy que la Carta Democrática “no necesariamente sirve” para resolver el problema del país sudamericano y agregó que la cláusula democrática, impulsada por el titular de la OEA, Luis Almagro, “será evaluada” pero que “lo fundamental” es que “se encuentre una salida para esta situación” en Venezuela.

Por ahora Venezuela y su embajador, Bernardo Alvarez han logrado marear esta reunión y entre suspensión y suspensión la reunión extraordinaria no ha llegado hasta los momentos a ningún acuerdo, ni siquiera el de promover un diálogo. ¿Será tan difícil darse cuenta que el gobierno no quiere ningún diálogo y ningún revocatorio?