Así pongan piedras en el camino, su destino será rodar y rodar



firmas


La desesperación los lleva a buscar cualquier impedimento, con descaro anularon la firma de quienes promueven el referéndum revocatorio, con descaro ponen trabas para validar las firmas, con descaro obligan a los funcionarios a arrepentirse y por si fuera poco, Tibisay Lucena amenaza que suspenderá el proceso si hay violencia, ¿y quién la promueve?


Si hay alguna manera más difícil de poner el camino, esta gente del Consejo Nacional Electoral y los secuaces que las manejan no lo han encontrado, porque si no, ahí lo habrían buscado y llevado a la población a transitarlo cual borreguitos bien molestos. Finalmente y en vista de que el país está a punto de reventar anuncian la validación de las firmas. Ya han crispado suficiente los nervios, han pegado bastantes golpes y no han conseguido sus objetivos. El país, todo el país, quiere el revocatorio y no solo de Nicolás Maduro, de todo el gobierno, incluyendo a estas cuatro rectoras, por ponerles el título que el gobierno les dio.

Invalidaron 605 mil 727 firmas, casi todas por ridiculeces. Por ejemplo, 18 mil 338 no sirven porque en el encabezado de la planilla se escribió incorrectamente el nombre de Nicolás Maduro, habría que empezar por preguntarse si los que dirigen los destinos del país saben escribir. En otro caso, 86 mil 105 firmas fueron anuladas por problemas en la impresión dactilar (exceso o falta de tinta etc). Eso si, cuando sus captahuellas no funcionan en las elecciones -y es muy frecuente- son fallas técnicas sin importancia. Si la huella se ve, señores, ¡se ve y punto, con mucha o con poca tinta¡ y así casos insólitos como la de quienes firmaron en un estado distinto al que votan o la de quienes no aparecen en el Registro Electoral al 31 de enero de 2016. Hicieron lo imposible con tal de desechar firmas.

Pero igual, la oposición se cuidó de tanta trampa y envió muchas más firmas de las necesarias.

Y ahí se pusieron creativos, invalidaron las firmas de varios diputados, pero también con “recochineo” invalidaron la firma de Henrique Capriles Radonski el principal impulsor del referéndum revocatorio, la de Lilian Tintori o la de la mamá de Leopoldo López. Eso, aunque no sea una agresión física, es una agresión psicológica. Pero este gobierno no acaba de entender que el acoso psicológico es a todo el país, que está tan desesperado de los locos de manicomio, que todo el mundo es capaz de hacer lo que sea para validar, revalidar y reafirmar.

En sus trampas pusieron la posibilidad inmediata de llenar una planilla de arrepentimiento para que todos aquellos a los que el mazo del gobierno los arrincona y chantajea, digan que firmaron pero que ya no. Sin embargo, no le dan la posibilidad a nadie de los que invalidaron sus firmas de demostrar que si querían firmar, que su huella es la que es y que a quien quieren sacar de en medio es a Nicolás Maduro y a su combo.

Los que votaron en el estado Miranda tienen que ir a ratificar su firma a Los Teques y así en cada estado, los firmantes tienen que trasladarse a la capital. Pues van a ir, no lo duden, hasta el fin del mundo irán los venezolanos para demostrar que están hartos de los abusos, de la violencia, del desgobierno y de la corrupción.

De todas formas son más de un millón 300 mil firmas y la Mesa de la Unidad ya sabe con quienes está tratando, así que a pesar de los retrasos, a pesar de los golpes, a pesar de las zancadillas, ese 1% de firmas necesarias para el revocatorio se van a reafirmar las veces que sea necesario.