La FANB tiene a sus propias Blancas



aristóbulo istúriz


Aquel gesto de la secretaria privada de Lusinchi, rebeló a las Fuerzas Armadas de aquel entonces. Ahora el uniforme se pavonea en los cuerpos de funcionarios y milicianos sin porte y no pasa nada, ni siquiera pasa una invasión americana, pues a los “gringos” lo único que les importa es recibir los dólares de los que se van al norte a invertir y a pagar impuestos


Ramón Barrios Sevillano
Blanca Ibáñez decidió un día ponerse el uniforme militar y fue catastrófico para el gobierno de Jaime Lusinchi. Se hablaba muy mal en aquel entonces del Presidente adeco por muchas razones, pero aquel acto en el que la secretaria privada participó junto a miembros de las Fuerzas Armadas en la revisión de unos procedimientos militares por el desbordamiento del río Limón, en el estado Aragua, fue el principio del fin. Lo que hizo Blanca Ibáñez fue un irrespeto y una provocación a las FAN. Fue el antes y el después.

Bastante exprimieron en sus arengas los militares de las promociones de Hugo Chávez y las posteriores, aquel atrevimiento de una civil que manchó con su presencia la institución castrense. Pero si algo ha caracterizado a estos socialistas del siglo XXI, es que lo que es bueno para uno no lo es para otros y desde que el gobierno chavista tomó el poder el irrespeto ha sido más relevante, profundo y descarado.

En el devenir de estos últimos años han aparecido más soles que nunca colocados sobre hombros que no los han merecido. Las medallas se han repartido como si fueran cotillones de matrimonio y el uniforme se ha colocado sobre cuerpos dados de baja, como si las reglas de la institución nunca hubieran existido.

Han habido más ascensos que nunca y si antes se criticaba que se favorecía a un militar más que a otro, por estar relacionado con el partido político del gobierno, ahora eso es una condición sine qua non. En la cuarta sí se premiaba a unos más que a otros, pero siempre respetando el mérito y la jerarquía. Con el chavismo lo primordial es la lealtad sobre el mérito, no importa a qué precio o sobre cuál regla sea esa lealtad, y por supuesto, mucho menos importante es el escalafón del militar a ser ascendido. Lo importante es que se declaren cuanto más chavistas, mejor.

Por eso ahora hay más caciques que indios, más generales que tropas, porque todos le agarraron el truquito y decidieron ser más papistas que el Papa. Los militares de esta casta actúan sin principios: si hay que obviar a los cubanos, pues se obvian, si hay que dejarse mandar por ellos, pues se dejan y si Arístobulo Istúriz se viste con las estrellas de teniente y una gorra con laureles de general o el gobernador de Mérida, Ramón Alexis Ramírez, se encarama el uniforme, eso no importa. ¿No lo hizo Blanca?, al final los gritos en el cielo de aquel entonces, ya se perdieron en el tiempo, y ahora, ya nadie puede gritar.

Lo importante es pantallear, insistir en hacer ejercicios militares porque los “gringos” nos van a invadir. Lo cierto es que los gringos no tienen ningún interés en llegar con unos helicópteros Black Hawk, unos cuantos marines y los servicios super secretos que aparecen en las películas. Al contrario, los americanos que son tan prácticos e interesados, reciben a diario a decenas de chavistas con el dinero robado a la nación venezolana. A los americanos lo único que les importa es que les lleven dólares y les paguen impuestos y los militares, los funcionarios y los enchufados que ya hicieron suficientes millones lo saben, así que esconden su pasado en una maleta e invierten un millón de los dólares que se robaron en una visa de inversionista y voila! pueden quedarse a vivir con residencia en los Estados Unidos, en el imperio que combatieron en tantas marchas, al que escupieron con sus proclamas e insultaron con pancartas. Ellos saben que pueden estar tranquilos, los imperialistas los reciben con los brazos abiertos.

A lo mejor muchos tal como lo hizo Iroshima Bravo, están pensando en montar su propio spa. Sin embargo, algunos pasarán desapercibidos, pero en algún momento serán reconocidos, como le sucedió a la ex diputada y tendrán que regresar con el rabo entre las piernas. La justicia tarda, pero llega.