Venebarómetro: Mayoría de los Venezolanos piensa que la AN debe hacer valer su autoridad

Share on Facebook7Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someone
oposición y TSJ


Quizás sea por la desesperación y la desesperanza, pero los venezolanos tenían otras expectativas cuando la oposición tomó el control por mayoría de la Asamblea Nacional. Los diferentes actos realizados por el gobierno a través del tribunal Supremo de Justicia, han sumido a la población en una percepción negativa del nuevo parlamento. En esta encuesta la percepción casi está igualada entre los que confían y los que se cuadran con los argumentos de la bancada oficialista.


La Asamblea Nacional tiene sus seguidores, pero quizás porque no se ha podido resolver nada debido al torpedeo constante que desde el gobierno le imponen a todas sus decisiones, el nuevo parlamento no ha logrado conservar la popularidad de los primeros meses.

La última encuesta de Venebarómetro realizada del 1 al 8 de abril entre una población de mil 200 personas, indica que hay un 50,7% de venezolanos que piensa que la Asamblea Nacional todavía no está bien enrumbada a generar el cambio prometido, mientras que el 40,3% considera que si.

Aquí lo que más se destaca  en la encuesta es que entre los que están identificados con el oficialismo, una pequeña mayoría, es decir, el 77,3%  cree que la AN no está haciendo nada para lograr el cambio que prometieron, y el 73,3% de los que están identificados con la oposición piensa que si se están dando los pasos necesarios, es decir, que sus actuario.


Pero hay un detalle curioso en estos datos y es que aquellos que se consideran independientes, neutrales, coinciden con los oficialistas, para ellos la AN no está haciendo nada para lograr el cambio.


De hecho la población está prácticamente dividida en la mitad. Hay un 49,8% de los venezolanos que piensan que la gestión de la Asamblea por el bienestar del país es positiva y el 43,8% la considera negativa. Nuevamente en la población entrevistada se revela que los chavistas  (79,1%) insisten en que el nuevo parlamento no ha hecho nada, de acuerdo además con el discursos reiterativo de sus diputados. Los opositores en cambio, le dan su total voto de confianza (77,7%) y los que supuestamente son independientes o tal vez, aquellos más radicales, los que querían cambios ya (42,6%), consideran que la labor de la AN no ha sido positiva. Entre las clases sociales, la A/B ve mejor las cosas (61,3%) y la clase D, la que sufre por todos lados los rigores de la crisis (42,6%) la ve mal.

El tiempo es por lo demás el que ha erosionado la confianza en la Asamblea y probablemente las políticas del gobierno de derrumbar cada una de sus decisiones a través de las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, es lo que ha afectado la sensación de que no se ha conseguido ningún logro por parte de los diputados mayoritarios. En el mes de febrero de este año, el 63,8% de la población estaba de acuerdo con la AN y solo un 28,3% no, sin embargo, dos meses más tarde este resultado cambió y el 49,8% sigue apoyándola. Es decir, un 14% entró en un estado de desilusión.

TSJ y AN

En cambio, a la hora de evaluar la gestión de la Asamblea en los primeros meses, el 54,5% la ve positiva y el 43,8% . negativa. Siempre bajo los mismos esquemas, el 88,5% de los chavistas, la ven terrible, los que se identifican con la oposición (87,8%) la aprecian y los que no se quieren identificar con nadie (50,2%), entre los que se deben contar los más radicales y la clase D (52,8%) son los que la ven mal. Probablemente los que conforman estos grupos son los que soñaban que su situación iba a cambiar de un día para otro con solo asumir el poder la AN el pasado 6D.

En lo que está clara la mayoría es en que el Tribunal Supremo de Justicia, es el brazo ejecutor del gobierno, el encargado de no dejar que la situación sea diferente. Por eso el 39,4% lo ve como lo que es, “el que bloquea a la Asamblea para evitar las acciones que no le convienen al gobierno”. A lo que hay que sumarle un 22,3% que lo ve como parte del gobierno de Maduro y solo un 27,8% que asegura que está haciendo su trabajo correctamente.

Si se analiza como interpretan esta pregunta entre los sectores del país, el oficialismo casi en su totalidad ve la actuación del TSJ perfecta, 70% dice que está haciendo su trabajo y el 12,3% lo identifica como parte del gobierno, pues actúa como gobierno. Mientras que la oposición en su mayoría dice que bloquea las acciones de la Asamblea (63,2%) y el 26,7%, lo identifica como un apéndice del gobierno.

A la hora de decidir qué hacer, la gran mayoría (el 43,9%) expresa que la AN tiene que hacer valer su autoridad por cualquier vía para legislar, porque esa autoridad se la dio el pueblo el 6D y un 10,9% , piensa que se debe desconocer al Tribunal Supremo de Justicia y a Nicolás Maduro por el artículo 350. Sin embargo, entre los entrevistados hay un 21,3% que aseguran que se debe aceptar a Maduro porque es el jefe del estado y su criterio se debe imponer y un 13% dice que se debe acatar lo que imponga el TSJ.

Por lo pronto, Henry Ramos Allup le dijo hoy a la minoría oficialista que la AN va a aplicar estrictamente la Constitución y en tal sentido no va a acatar ninguna decisión de la Sala Constitucional. “Nuestro reglamento forma parte de las normas internas corporis que en ejecución directa de la Constitución esta Asamblea dicta y que solo esta AN puede modificar”.

¿Qué hacer?

Cuando se le pregunta a los venezolanos qué debería hacer la Asamblea Nacional si es impedida de hacer sus labores porque el presidente Nicolás Maduro se opone, tal como lo está haciendo hasta ahora, los entrevistados también tienen su opinión, el 49% apela a la Constitución y cree que simplemente tienen que removerlo precisamente con la Constitución en la mano, un 32,2% también piensa que tienen que salir de él, pero negociando y solo un 15,6% cree que hay que acatar sus decisiones y aguantarlo.

Lo curioso en esta pregunta es que la mayoría del oficialismo, el 49,3% dice que hay que negociar, lo mismo que los que se consideran independientes (48%), mientras el 82,3% de la oposición se va por la vía rápida: hay que removerlo.