El 11 de abril el Día que Pudo ser y No Fue

Share on Facebook241Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someone
11 de abril


El 11 de abril es el recuerdo de la unión de todos por buscar un futuro diferente, pero también fue el día en el que salieron a flote todas las miserias humanas, para acabar convirtiendo esa fecha en un momento de esperanza, bañada de dolor.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Aquel 11 de abril de 2002 era un día soleado, no se pronosticaban lluvias. Había convocada una marcha para protestar, una más. La gente comenzaba a estar harta, ya habían habido protestas por todos lados. Salían los empresarios y los obreros a decirle al gobierno que cambiara, que Venezuela no podía seguir así. Todos los sectores estaban enfurecidos y aquella convocatoria fue la llamada del gran día. Toda Caracas decidió dar un paso. Un paso que los acontecimientos torcieron en el camino y que ha tenido unas consecuencias cada vez más complicadas para el país.

Aquel 11 de abril fue el inicio para bajar al fondo. Si entonces los venezolanos mirábamos el hueco desde arriba, con la posibilidad cierta de caer, desde entonces la caída ha sido eterna, sin fin, pareciera que el centro oscuro de la tierra no tiene ninguna puerta que detenga el descenso.

Fue el día en el que los venezolanos comenzaron a perder la vida por las fuerzas de seguridad apostadas en los edificios, por los hombres armados que después se transformaron en círculos bolivarianos. Fue la fecha en que los que habían llegado al poder perdieron el miedo de atacar a las manifestaciones. Traían experiencia de disparar contra el pueblo en el golpe del 92, pero esta vez institucionalizaron las arremetidas. Sin embargo, los militares todavía conservaban un poquito de pudor y no sacaron adelante el Plan Avila, esa orden que Hugo Chávez, que tanto amaba a su pueblo, estaba dispuesto a utilizar con tal de quedarse el poder.


Ese 11 de abril fue el momento más emblemático de la improvisación, del quítate tu pa’ ponerme yo. Fue la institucionalización de la traición de unos y de otros.


A partir de entonces, las cosas cambiaron. Dos días más y las absurdas conductas trajeron consigo el principio del fin. La actitud de un hombre que se endiosó al tener la oportunidad de gobernar sin hacer nada y las denuncias inoportunas de los que quisieron ser en ese momento más papistas que el papa, lograron que el miedo, que por primera vez jugaba en la otra cancha y que se había apoderado del gobierno y sus adláteres, se sacudiera dándole paso de nuevo a un gobierno que había caído  y que resurgió gracias a los intereses del otro lado que no lograron llegar a acuerdos.

Pero ellos poco a poco fueron aprendiendo. Chávez se blindó para que aquello no volviera a suceder. Desde entonces, asimilaron que el miedo tenía que infundirse solo a los del otro lado, con las herramientas que fueran necesarias y surgieron aquellas palabras de “candelita que se prende candelita que se apaga”.

Desde entonces las cárceles se fueron llenando de quienes disentían, el gobierno se blindó en todos los sentidos. Compraron voluntades, hasta el punto de hoy, en el que la voluntad se doblega por una bolsa de comida, en el que la indigencia llega a quitarle al semejante lo que sea para poder sobrevivir.

Fue el 11 de abril, el día más glorioso de la vida de los venezolanos, el día en que las fuerzas se unieron para con solamente una voz tratar de cambiar el rumbo de la historia, pero el fue el día que comenzó la miseria a acariciar el poder con el fin de opacar y defenestrar cualquier voluntad.

Pero volverá el espíritu de aquel día. Nada es eterno y hasta el lado más oscuro en algún momento puede sucumbir ante un día como el 11 de abril.