Venezuela el País del No Hay

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Si Disney creó el país de nunca jamás, los revolucionarios del siglo XXI, crearon en Venezuela el país del No Hay. Lo más básico para tener el mínimo, el más mínimo confort, es imposible conseguirlo. Es como si todas las fuerzas del mal, viajaran montaña abajo para cubrir el territorio de un gran cartelón: No Hay


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Hace días una campaña aparece en las páginas de Facebook de los venezolanos. Los médicos del Hospital Universitario piden ayuda porque medicinas y materiales quirúrgicos, no hay.

No hay, esa es la frase, así de fácil, así de sencilla. No hay. Es como si fuera una propuesta de Estado, el título de un programa de gobierno, el objetivo final de las soluciones para la guerra económica.

Por no haber, casi no hay aire, porque el humo y el olor a quemado inunda los rincones de las ciudades con parques que han visto cómo hasta la naturaleza se empeña en que las nubes digan, lluvia, no hay.

Los venezolanos pierden horas de su tiempo haciendo colas, expuestos al calor, a la delincuencia, a la desesperación para poder obtener algunos alimentos básicos y cuando llegan a su destino final, cuando están a punto de conseguir su más estimado tesoro, el señor que reparte dos por persona, le dice en la cara, lo siento, pero no hay.

Las medicinas, esas que jura la ministro de la Salud que ya están aquí, que están a punto de fabricar los insumos más urgentes, tampoco aparecen por ningún lado. Es misión imposible encontrar ciertos medicamentos para la tensión, por ejemplo. Es como encontrar una aguja en un pajar descubrir las pastillas para la próstata, es complicado hacerse una diálisis o cortarse con un vidrio o un metal oxidado, porque la vacuna de la toxoide, no hay en muchos centros médicos.

Antibióticos, furosemida, gasas, material quirúrgico. No hay.

No hay agua, ni luz, ni papel sanitario en los baños públicos. No hay repuestos para los carros, ni repuestos para máquinas, no hay bombillos ahorradores de luz cálida, no hay dinero ni siquiera para soñar.

No hay seguridad pública, no hay casas para los cuerpos de seguridad, no hay sueldos con los que pagarles a los policías para que se expongan y se enfrenten a los malandros, no hay cárceles en condiciones, ni justicia justa.

No hay tecnología, mientras el mundo cada día abre sus puertas a la globalización, a la velocidad en internet, a las comunicaciones y adelantos, en Venezuela el atraso se convierte en un parque obsoleto de lo que un día pudo haber sido y no fue.

Lo que si hay es dinero para embolsillarse, justicia para los amigos, impunidad para los cuatro gatos que sostienen el régimen, libertad para los malandros, hasta para esos individuos que hoy se visten de lino, hay dinero para comprar conciencias y hay dinero para proteger actos delictivos. Hay recursos para pagar a brasileños altos costos por tratar de lavar la cara del gobierno, hay dinero para pagar humos y bailes en el Cuartel de La Montaña, hay presupuesto para mantener una tumba y hay partidas para mantener a las familias que reinan en el país del no hay.

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