Papa Francisco: Los Traficantes de Armas no Están Interesados en la Paz

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ataque a Bruselas


Ante los últimos acontecimientos de Europa muchos se preguntan cómo estos terroristas tienen tantas armas, quiénes son los interesados en que esto suceda. El Papa dio una de las respuestas en el lavatorio de los pies, los fabricantes y los traficantes de armas no están interesado en la paz.


El mundo está convulsionado. Los últimos ataques terroristas han desplegado el temor en la sociedad, mientras los gobiernos comienzan a repasar sus errores y a enfrentar de forma más contundente al islamismo. Estados Unidos acaba de anunciar que mató al número dos de ISIS Abdel Al Qadouli, en una operación aérea y Bruselas ha ido descubriendo cada vez más pistas sobre lo sucedido el 22 de marzo.

Pero ocurrieron, los ataques volvieron a producirse, eso es lo cierto. A menos de seis meses de los asaltos de París, los radicales volvieron a matar. El Papa Francisco en la Misa de la Cena del Señor que tuvo lugar el jueves santo, dijo en voz alta el sentimiento de muchos, los fabricantes y traficantes de armas son los que están detrás de estas guerras, son ellos los que no quieren la paz.

Esa es la gran interrogantes, ¿cómo se financian estos grupos radicales?

Estas palabras las pronunció el Papa ante un centro de inmigrantes refugiados, entre ellos numerosos musulmanes,  en Castelnuovo di Porto, cerca de Roma. En la ceremonia del lavatorio pies con motivo de la Semana Santa, lavó los pies a 12 personas, tres mujeres y ocho varones, once de ellos refugiados de varias nacionalidades que han pedido asilo a Italia, en un gesto para sensibilizar a Europa sobre el dramático flujo sin precedentes de migrantes que huyen de las guerras y el hambre de África y Oriente Medio.

Alertó el Papa se refirió a los sucesos de Bélgica, a los que comparó con la entrega de Jesús por parte de Judas, “Detrás de Judas estaban los que dieron el dinero para que Jesús fuera entregado. Detrás de ese gesto, están los fabricantes, los traficantes de armas que quieren sangre, no quieren la paz; que quieren la guerra, no la hermandad”.

La Financiación

Isis obtiene dinero del petróleo que produce en las zonas que ha ocupado, el centro ENIGMAS (Dubai) y Robin Mills, autor del Libro “The Myth of the Oil Crisis (El mito de la crisis del petróleo), calculaba en el año 2013, que el Estado Islámico o Daesh, logra ingresar cientos de miles de dólares al día por la explotación del petróleo iraquí. Su comercialización la hacen a través de intermediarios de Siria y Turquía, se lo venden más barato y estos lo revenden en el mercado internacional. Un negocio parecido al que realizan Cuba y Venezuela. El petróleo que recibe la isla por los acuerdos con Hugo Chávez, es conocido que ellos lo revenden en otros mercados.


Además sus miembros están metidos en cientos de negocios ilícitos en todo el mundo, controlan minas de explotación de diamante y oro, el tráfico de antigüedades que han desmantelado de las ciudades milenarias que han tomado, como Palmira y el narcotráfico.


El Daesh y otros grupos armados implementan un sistema de impuestos en las zonas que conquistan, al tiempo que promueven actividades ilícitas como el robo de reservas monetarias en bancos provinciales, contrabando de carros y armas, secuestros y controles en carreteras. Por eso hace unos meses se armó un escándalo internacional cuando se denunció que los terroristas utilizan para sus movilizaciones camionetas Toyota, y esta empresa japonesa tuvo que aclarar que las obtenían a través de un mercado de terceros.

A esta situación tan oscura de comercios e intereses ilícitos, como sostiene el Papa Francisco, se unen la lucha entre las dos ramas de la religión musulmana, los chiitas y los sunitas. Los multimillonarios de los países musulmanes, son donantes privados que creen en su proyecto de Estado islámico.

Por eso, es una guerra dura, en la que los gobiernos tienen que actuar con rapidez y coordinadamente, hay demasiados intereses para prolongarla. Como en todos los países con intereses particulares, esta economía de guerra crea incentivos para diversos individuos y actores que no tienen el menor interés en que cese el conflicto.