Mañana se Retratarán las Tres Venezuelas

colas


Mañana, una vez más habrá dos marchas con dos objetivos distintos. Una roja, para reafirmarse, para quedarse. Otra de colores para buscar una salida a la desesperación. Pero también mañana los venezolanos se moverán de un lugar a otro en busca de alimento, de jabón, harán colas interminables para bachaquear cada uno a su manera. Mañana el país dividirá su vida en tres frentes.


Dos marchas tendrán lugar mañana en todo el país. Una roja y una azul, blanca o cualquier color que no sea el de la sangre. No se encontrarán, no pueden verse, son dos polos antagónicos que si se juntan estallan. Es un hecho comprobado.

La oposición convocó a una marcha el martes pasado, como parte de lo que han llamado La Hoja de Ruta para salir de Maduro. Lo hizo en una rueda de prensa en la que  expusieron los planes que el país implora para salir  de la agonía de este gobierno. Inmediatamente después, uno de los lugar tenientes de la revolución, Tarek El Aisami convocó a otra, para protestar por la incursión de Estados Unidos en la política nacional, en protesta por el decreto Obama, como lo llaman en las pocas ocasiones que resumen algo en dos palabras, sin retóricas.

En Caracas, la capital, es donde se miden siempre las fuerzas de la confrontación. El este y el oeste serán los escenarios, en los dos en las últimas elecciones ganó la oposición, pero mientras en los predios de las alcaldías del este se permite la amplitud, en el oeste el alcalde Jorge Rodríguez, no permite incursiones ajenas a su ideología, inmediatamente les pone el calificativo de golpistas.

Mañana las dos marchas enarbolarán carteles. Unas con palabras que a lo mejor ni entienden, “go home”, “imperialista”, otras con el diario devenir de los venezolanos, “hambre”, “medicinas”, “inseguridad”, “libertad”.

La marcha roja terminará con una cadena con la historia repetida hasta la saciedad durante esta semana. El discurso de odio, guerra, confrontación, el de los victimarios que aseguran que su fuerza los hará eternos. No han escuchado hoy a Ben Rhodes, asistente del Presidente Barack Obama y Vice Asesor de Seguridad Nacional, cuando dijo que son los cubanos los que tienen que definir su futuro, que los americanos no pueden interferir. Si no lo hacen en Cuba, por qué lo harían en Venezuela.


La marcha de la oposición tendrá como punto de encuentro la calle Elice de Chacao.  La marcha del gobierno, la Plaza O’Leary del Silencio. La oposición seguro que encontrará el metro de Altamira, Chacao, Parque del Este, Petare, cerrado en un momento dado. La del oficialismo tendrá autobuses parados en la avenida Libertador, desde donde comenzá su caminata.


Mañana, irán a la marcha roja los que quepan en sus buses, los que tengan que firmar la lista e irán a la de la oposición los que tengan la esperanza de un cambio.

Pero mañana, la mayoría de los venezolanos saldrá como cada sábado de su casa a recorrer automercados, a hacer colas interminables, a preguntar al vecino donde consiguió papel para el baño, jabón para lavarse, harina pan para poder llevarse algo al estómago.

Mañana la desesperación y las ideologías moverán los pies de los venezolanos hacia diferentes puntos del territorio nacional.