Los Sueños de Chávez que no se hicieron realidad

leopoldo lopez


El sábado 5 de marzo, cuando se cumplieron 3 años de la muerte de Hugo Chávez, se hicieron varios actos. El principal fue en el Cuartel de la Montaña, donde se rinde homenaje a su cuerpo y donde él estuvo el día del golpe del 4 de febrero de 1992. Allí María Gabriela, su hija, leyó una carta de su padre, en la que resaltaba cuáles eran sus sueños.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Qué tan diferente puede ser la vida para algunos. María Gabriela Chávez el sábado 5 de marzo recordó algunos pasajes de la vida de su padre en Yare. Llegó a sentir alegría y tristeza, según relató. Es cierto, estar preso es terrible. Si no, pregúntenle a Leopoldo López, a los que están en Ramo Verde, en La Tumba, en cárceles comunes.

Pero su padre recibía visitas, a su padre no le tiraban excrementos por la ventana. A ella, a sus hermanas y a su madre, no las maltrataron, ni las desnudaron. Cuando salían de la cárcel no las perseguían. Qué diferencia, lo que ella y su familia vivieron a lo que hoy viven después de haber construido ese socialismo bolivariano que su padre soñaba que sería tan bonito.

Su padre, al que le hicieron un homenaje el sábado pasado, soñaba desde la cárcel, según contó su hija, cuando estuvo preso después del golpe de estado de 1992. Un golpe que él dirigió y que tuvo, 32 muertos, esa es la cifra oficial. El padre de María Gabriela, cuenta ella, soñaba en Yare con “un mundo donde no haya tanta injusticia y tanta corrupción, donde los niños tengan vida, vivienda, medicinas, escuelas. Tu eres una señorita y estoy seguro que me comprendes”.

Dónde estarán todos esos sueños que dice María Gabriela le entregó su padre. La injusticia sigue existiendo en manos de jueces comprados, que siguen órdenes, que no respetan las leyes, en fiscales que confiesan que amañan un juicio para tener encarcelado a un padre con dos bebes, siendo inocente. Dónde está ese mundo sin corrupción, si hoy con este gobierno socialista de Venezuela ocupa el lugar 158 en la lista de los países más corruptos, es decir, solo 10 países del mundo son un poco más ladrones. Dónde están las viviendas de esos niños, si el gobierno que tanto habla de la misión vivienda no ha podido entregar las casas prometidas, si en los barrios hay más ranchos que nunca, han proliferado las casas de cartón, los niños viven expuestos a una delincuencia constante y a la droga que los consume. Hoy hay muchos más niños de la calle que los que había cuando Hugo Chávez juró que los recogería, que todos tendrían un hogar.

Dónde están esas medicinas que no aparecen y los niños mueren de cáncer, de virus, de septicemia, porque no hay medicamentos, por no haber, no hay ni agujas para tomar la vía de los más pequeños.

Dónde están las escuelas, en dónde estudian esos niños que hoy registran la más baja participación escolar porque tienen que ir con sus padres a hacer colas para tratar de conseguir comida. Una suerte que está ligada a un número de cédula y a una lotería de la vida, pues tienen que ligarla para que cuando les llegue el turno, tengan la oportunidad de agarrar un kilo de arroz para llevar a la casa. Muchos niños ahora no pueden ir al colegio porque se tienen que quedar afuera cuidando bolsas, mientras sus padres hacen el viacrucis para buscar comida.

Dónde esta ese mundo maravilloso, cuando hoy los niños no tienen agua y a los padres les cuesta mil 500 bolívares un kilo de leche y ganan 11 mil bolívares.

Dónde está ese mundo. Sí, se los ofreció a sus hijos, eso es cierto. Hoy María Gabriela está en Nueva York, como una señorita del siglo XXI, como le dijo su padre, Rosa Virginia, vive en La Casona y su esposo es uno de los responsables del gobierno, Rosa Inés vive en Francia. Ese si es un mundo maravilloso.

Leopoldo López, sin armas, sin haber estado atrincherado en ese cuartel en el que hoy descansa el padre de María Gabriela, está encarcelado en un cuarto de 2 x 3, no tuvo un juicio justo y no ve crecer a sus dos bebes.

Qué homenaje tan extraño recibió el sábado Hugo Chávez, el homenaje de un hombre que nunca llegó a ver sus sueños hechos realidad.