Han Jugado con la Corrupción Mientras El Niño se Hacía Mayor de Edad

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Midiendo las aguas de El Guri

Midiendo las aguas de El Guri



La situación es crítica. Hay una emergencia eléctrica. Ya desde hace muchos días se viene anunciando la necesidad de racionar la electricidad. Nicolás Maduro da una semana de asueto por semana santa para ahorrar luz en la administración pública. Pero es que esto no es nuevo, desde el año 2009 El Niño, la iguana, los saboteadores y cuanto guasón pueda salir de la chistera es culpable. Lo cierto es que todo es producto de políticas erradas y corrupción.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
En febrero del año 2011, Hugo Chávez frías celebraba 11 años de revolución, Venezuela ya vivía una terrorífica crisis eléctrica. El Niño era el principal culpable, además de la iguana y el rabipelado. En esa alocución sin mayores detalles anunció que Ramiro Valdés de 78 años, el comandante de la revolución cubana y ministro de Tecnología de La Habana, acompañado de una comisión técnica se encargaría de solventar los problemas de energía que Venezuela acarreaba desde hacía algo más de un año.

Los cubanos eran una vez más para Chávez la solución. El comandante eterno de esta revolución había tratado de ensayar con medidas al estilo cubano como racionar la electricidad, porque El Niño ya atacaba sobre Venezuela sin piedad.

En sus ideas galácticas se le había ocurrido en el 2010 comprar plantas cubanas eléctricas para instalar por todo el país. Eran unas 100, trabajarían con diesel, el cual ya entonces se importaba y se adquirieron por mil 800 millones de dólares, de los cuales mil 300 eran de sobreprecio, según contó en marzo de 2010 Víctor Poleo profesor de postgrado de la Universidad Central de Venezuela a Globovisión.

Ya se hablaba entonces acerca de esas medidas que lo que servían era para enriquecer al gobierno revolucionario, a la revolución cubana y a personas ligadas a la revolución bolivariana y Chávez como siempre, le resbalaban las críticas e insistía en comprar en el exterior “Hay que duplicar la meta de generación distribuida. Por eso hay que comprar plantas en Rusia, China, Japón, Alemania”.


En casi todos esos negocios de compras de plantas, centrales termoeléctricas, turbinas, el sobreprecio, calculaban los expertos, era del 60%. Es como si se tratara de una regla matemática, “compramos pero de cada 100 dólares 60 debe ser para nuestro bolsillo”.


Era Vox Populi, con esas compras triangulaban el dinero, al igual que con las medicinas. Venezuela se las compraba a Cuba, la isla las compraba de segunda mano en otros mercados, las acomodaban, es decir, maquillaban las plantas en Cuba y las llevaban a Venezuela. Claro, muchas no servían o tenían una vida corta.

Hay un famoso chiste en el que un funcionario americano dice, ves esa planta eléctrica, el 10 % está en mi bolsillo. El funcionario español, decía y ves aquella, el 30 % está en mi bolsillo y el venezolano, remataba… y ves aquella, no, no la veo, decían los otros, el 100% está en mis bolsillos.

Ellos seguían en sus trece, solucionarían pronto todos los problemas. Ya en aquella época a Héctor Navarro, que de educación pasó a ministro de energía, aseguraba que estaban mejorando muchísimo y en muy corto plazo solucionarían las fallas y los expertos acotaban que si no cambiaban las políticas eso no se iba a arreglar, al contrario cada vez sería peor. ¿La razón?  la destrucción es un proceso irreversible. Se tiraban flechas para todos lados sin una planificación y sin conocimiento y no había que ser muy avispado para darse cuenta que eso era un fracaso.

Además los ingenieros expertos advertían que estaban dejando en manos de los chinos y de cubanos sin experiencia todo lo que tenía que ver con mantenimiento, planificación y operatividad. Ponían, como en todo, los servicios cruciales para el desarrollo en manos extranjeras.


¿Cómo se llamará eso?, algún día se hablará de traición a la patria.


Las denuncias en aquel entonces involucraban a los brasileños de Odebrecht y a los argentinos de Insa y a los españoles amigos de José Luis Rodríguez Zapatero. El tiempo ha puesto algunas cosas en su sitio y ha dado como cierto que todos eran bandidos. Hoy por ejemplo,el presidente de Odebrecht esta preso por corrupción.

Así funcionaban las cosas con el enorme dinero que provenía del petróleo, además de las cuentas en Andorra. Se financiaban a otros gobiernos y se compraba sus conciencias.

El ingeniero Juan Allen decía entonces que si en el año 2000 habían 50 fallas por más de cien megavatios, en el 2010 habían 500, eran fallas por parte del manejo de los cubanos en la eliminación de cables de guarda, de mantenimiento de los aceites de los transformadores, en fin…¿cuántas habrán hoy?


Llegaron a ser tan pero tan cínicos que Héctor Navarro, hoy crítico de la revolución, se le ocurrió decir para explicar porqué fallaba la electricidad, que una de las razones era que había menos pobres por eso se consumía mas energía. Ahora los venezolanos deben ser todos ricos con problemas de abastecimiento.


Compraron entonces las famosas turbinas y ¿quién lo hacía?, Rafael Ramírez, Edwin Villalobos, los Bolichicos, proyectos que costaban 3 mil millones de dólares, de los cuales 2.700 eran de sobreprecio.

La web está llena de casos y más casos de sobreprecios. Es indignante y aterrador lo que han hecho.

Jesse Chacón en el 2013 juró que si en cien días no solucionaba el problema de la electricidad renunciaba. No renunció de inmediato, pero al final tiró la toalla y sabe tanto, tanto, que le dieron un premio, la embajada de Austria, para que escuche a Mozart y se relaje.

El Niño ha crecido, ya en seis años debe ser mayor de edad. No llueve, es cierto, pero las malas políticas han dejado una realidad que no se puede tapar.Nada funciona

Luis Motta Domínguez  es el encargado ahora de resolver algo que está podrido, manejándolo con las mismas políticas. Hay nuevos culpables que se confabulan con El Niño, tres hombres que han aparecido muertos por manipular el sistema eléctrico. Uno por día, dice el ministro, no hay más explicaciones. Claro, como todos…no pueden hablar.