El Gobierno de Maduro da un Nuevo Golpe a la Constitución: “Aprobado”

Constitución


Nicolás Maduro se salta las reglas una vez más. No respeta lo que está escrito y abofetea la voluntad de más de 8 millones de venezolanos. Una vez más escoge los tortuosos vericuetos de la inconstitucionalidad para gobernar en contra de la mayoría del país.


Ramón Barrios Sevillano
Es el segundo golpe, o más bien el tercer golpe que el Gobierno y el Tribunal Supremo de Justicia le dan a la Constitución y a la voluntad de los venezolanos. Es la tercera patada que le propinan al país desde que el 6 de diciembre de 2015, la mayoría le dijo que no estaba de acuerdo en cómo gobernaba. Es una vez más, el ejercicio de una dictadura que mantiene a un país en la peor calamidad de su historia.

Con una soberbia aderezada de poder, el Gobierno ha jugado con la representación del pueblo. Los mismos argumentos siempre, “guerra económica, imperio, derecha” los utilizan los acólitos del régimen sentados en la Asamblea, gracias precisamente a la voluntad de un grupo de venezolanos. Es válido, no aceptan su fracaso y votan contra lo que no ha salido de sus particulares libros socialistas . No aprueban la emergencia alimentaria y la emergencia sanitaria que declaró la Asamblea Nacional.

Pero el Gobierno si va corriendo con su decreto debajo del brazo al TSJ donde maneja a los jueces para que le apoyen su decreto de panacea económica, un decreto que es más de lo mismo, que solo servirá para hundir más al país si eso es posible, pero que sin duda servirá para que las rencillas de la envidia terminen por acabar lo poco que queda en pie.


¿Por qué lo hace?, pues está claro, Nicolás Maduro y su pandilla no creen en la voluntad del pueblo, no creen en la democracia y no creen en que cada individuo tiene el derecho de elegir una opción diferente a lo que ellos representan.


El Gobierno, desde que recibió la primera gran bofetada cuando perdió de calle la mayoría en la Asamblea y no pudo hacer ninguna triquiñuela porque su pérdida era evidente, empezó a golpear a la mayoría del país. Puso manos a la obra en su maldad. Primero nombró de manera express e inconstitucional a nuevos magistrados del TSJ, todos con el título firmado por el PSUV y luego se fue a la parte más remota del país, a desconocer la elección de tres diputados de representación indígena, siempre con la ayuda de los dudosos magistrados de toga roja.

Ahí quedó todo. Unas elecciones transparentes según el Gobierno, permitieron asegurar que hubo vicios en Amazonas. La Asamblea se quedó con tres diputados menos. ¡Vaya contradicción, son transparentes pero no sirven!!!.

En vista de que se robaron los reales, que nada funciona, que el petróleo bajó de precio, que Venezuela no produce, que el Gobierno produce menos todavía porque todo lo que expropia no sirve, a Nicolás Maduro se le ocurre presentar en la Asamblea Nacional, reconociendo que es la conformación de la voluntad de la mayoría de los venezolanos, un decreto que lo llama de “emergencia económica”.


Le faltó decir, bueno ya no tengo la habilitante que me dieron mis “súbditos”, ahora ustedes tienen que entender que necesito vía libre, si no, no se gobernar.


Aceptó la interpretación de los ocho días o más bien, él y los suyos indicaron que la Asamblea podía decidir su aprobación o su rechazo en ocho días. Y al no ser comprendido se fue corriendo a los brazos de los que todo le deben, de los magistrados express. Sin dudar y con todo planeado de antemano leyeron la Constitución al revés, la interpretaron con el yugo sobre sus cabezas y le dieron un golpe a la Constitución. “Aprobado”.


 

Maduro demostró que no le gusta ser controlado, que su decisión es supeditar el poder político que representa la Asamblea Nacional al poder constitucional que él y su grupete escogieron de manera dudosa.


El Gobierno junto al TSJ a la cabeza con su golpe de estado sin armas físicas, desconocieron al poder constituyente de Venezuela y con ello la voluntad de 8 millones de venezolanos.

Ahora buscarán gravar más impuestos, esas son las directrices de Alfredo Serrano Mancilla, el español de Podemos que maneja la economía venezolana.

Eso si, no habla de gravar los enormes capitales de los militares del gobierno, de los ministros, de sus testaferros, de la familia de Chávez…al final esos capitales están en Andorra, en Suiza, en las islas Vírgenes. De eso, de perseguir a los corruptos de grandes fortunas, que se encargue el Imperio,  que sean ellos los que apresen a los que no tuvieron el cuidado de disimular. Hablan solo de destruir lo poco que queda, de convertirse en los dueños absolutos de la voluntad de un país.