“Aló, Ciudadano, Leopoldo Castillo, un periodista a su manera”, un Libro con Historia

Libro Leopoldo Castillo A Mi Manera


Ramón Hernández se sentó muchos días con varios cafés para lograr escribir la historia de Leopoldo Castillo, de un programa, Aló, Ciudadano, de un canal, Globovisión. Son las historias y vivencias relatadas en un libro, que ya se consigue en todas las librerías del país.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Me quedaban pocos minutos. Le dije al director que iba a salir en el medio del set y que haría como los toreros: me quitaría el saco. Esto se acabó. ‘¿Cómo?’, exclamó. ‘Nada tu me sigues con las cámaras. No sé que va a salir, pero avísame cuando me vaya al corte”. Así relata Leopoldo Castillo los minutos previos a su despedida de Globovisión en el libro escrito por el periodista Ramón Hernández.

Fueron varios días de recuerdos, entre cafés y apuntes. Los dos, Leopoldo y Ramón, se sentaban en la terraza llena de matas a recordar la historia de Leopoldo Castillo y de uno de los programas con más audiencia de la televisión venezolana, “Aló Ciudadano”. Fueron muchas horas en las que relucieron revistas, recortes de periódicos, carpetas, que recordaban la trayectoria de Leopoldo y que estaban allí, ordenadas por Nelly, la extraordinaria mujer que siempre estuvo a su lado y que callada había recogido y atesorado cada uno de los momentos reseñados.


En esos días ya Nelly no estaba. Los recuerdos, Leopoldo tuvo que buscarlos en su memoria y en los tesoros guardados con constancia y cuidado por su compañera, por la mujer que fue referencia y pilar de su vida.


Solo Truman, el perro Nelly había adoptado, podía rondar la conversación. Allí estaban también las fotos que todavía están en pie y que reflejan los momentos familiares vividos con una mujer que siempre fue bella por dentro y por fuera.

El libro “Aló, Ciudadano…Leopoldo Castillo, un periodista a su manera”, es una larga entrevista, con preguntas claves que reseñan en 12 capítulos la historia de los últimos años en Venezuela a través de uno de sus protagonistas,  un comunicador que día a día y durante tres horas seguidas informaba a los venezolanos de lo que sucedía en el país en un programa que resultó una crónica en vivo de un largo período de la historia, que intentaba darle al país una visión de lo que ocurría y llegó a convertirse en un referente tanto para chavistas como para la oposición.

“Tuve la suerte de haber participado en una etapa única e histórica de Venezuela. Fui muy afortunado de vivir la transición a otro modo de vida en un medio de comunicación y en un programa interactivo como Aló, ciudadano”, comenta Castillo en el libro editado por Libros El Nacional.

Es también la historia de sus tiempos en El Salvador como embajador y de sus programas en Venevisión. “Fue burócrata una vez y ejecutivo empresarial otra, pero lo que siempre le ha apasionado es la información, la noticia, los acontecimientos, “que rompen el celofán”… Es un libro en el que analizan con preguntas y respuestas el devenir político venezolano.

Admirado, adorado por muchos, rechazado por unos cuantos, especialmente por aquellos que quieren ser más chavistas que Chávez, Castillo acuñó frases que todavía hoy, le recuerdan quienes se encuentran con él, “no es fácil”, “recojan los vidrios”…

Asegura Castillo en el libro de Ramón Hernández que la intención del programa desde que comenzó en el circuito radial CNB fue “darle un micrófono a la audiencia para que le respondiera a lo que decía Hugo Chávez en Aló , presidente…”

El periodista logra en el libro internarse en los momentos más íntimos de Leopoldo Castillo, de su familia, su enfermedad. “La radioterapia y la quimioterapia son dos poderosos extractores de fuerza. Secan la energía y roban la voluntad…”. Una enfermedad que decidió ensañarse con la vida de la familia Castillo Cottin y que arrebató muchas ilusiones.  Pero la Fe en la vida continúa y aunque en el camino de “El Ciudadano” ya Nelly y Leopoldo Henrique no estén físicamente, su presencia está en cada uno de sus instantes, en la sonrisa de sus nietos y el abrazo de sus hijos Carolina, Rodrigo e Ignacio.

“Aló, ciudadano fue el resultado de un grupo maravilloso…Me sacaron de combate provisionalmente. Buscaré la forma de regresar a la batalla. Estoy esperando que suene la campana para volver al ring…”