¿A qué le temen Cabello, Flores y Jaua?

Afueras AN


Minutos antes de empezar la sesión de la Asamblea Nacional que debatiría en primera discusión la Ley de Amnistía, un equipo de seguridad del PSUV con un perro, se acercó hasta el hemiciclo para revisar los curules de tres diputados, según pudieron ver muchos de los que siguieron los acontecimientos por Periscope .


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Diosdado Cabello tenía varias sesiones sin acercarse al hemiciclo de la Asamblea Nacional. Seguramente consideraba que debatir no es su fuerte y al final de cuentas, eso de no decidir con el mazo y ser minoría, no es a lo que está acostumbrado. Pero hoy, de flux y corbata si quiso asistir porque decidió hablar.

Cilia Flores, igual. Ella a lo mejor piensa que tiene otro papel, estar al lado de Nicolás Maduro, por algo es ella la Primera Combatiente. No para ir a hospitales a ver en qué condiciones están los niños y los ancianos, no asistir a las escuelas del estado, no a revisar lo que ocurre en la Fundación del Niño. Su nombre, lo revela, Primera Combatiente, al lado de su esposo, no otras nimiedades. Por supuesto y de vez en cuando pasearse por la Asamblea Nacional a respetar los votos de los que votaron por ella en el estado Cojedes.

Pero el miedo es libre. También la payasería. Lo triste es que las payaserías, dan risa cuando las hace una persona dedicada a eso, cuando la hacen las personas que deben dar ejemplos porque detentan el poder, lo que refleja es tristeza por una actitud tan deshonrosa.

Los diputados que fueron despojados de sus curules mientras Diosdado Cabello les quitó la inmunidad, nunca esperaron que el atropello iba a descargarse sobre ellos. Cuando le dieron golpes a Julio Borges y a María Corina Machado, nunca supusieron que iban a ser agredidos por otros compañeros de curules, por llamarlos de alguna manera.


Dos hombres con un perro se acercaron a revisar los puestos de Diosdado Cabello, Cilia Flores y Elías Jaua.


Ayer, cuando el jefe de prensa de la Asamblea Nacional, Oliver Blanco pasaba por la Plaza Bolívar como cualquier venezolano, fue agredido por hordas simpatizantes del Gobierno, por llamarlos de alguna manera educada y no calificarlos como lo que son, “malandros”. El periodista, nunca pensó que debía caminar con escudos porque sería atacado.

El Presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup también fue ayer embestido por algunos de estos personajes, y él no salió con unos perros a ver qué iba a encontrar en su camino.

La bancada de la patria tuvo hoy miedo, ¿ a qué, por qué tienen tanto susto?. Un equipo de seguridad del PSUV fue antes de empezar la sesión para aprobar la “Ley de Amnistía” a despejar de peligros los puestos de estos personajes. Había muy pocos diputados socialistas, no habían llegado. Dos hombres con un perro se acercaron a revisar los puestos de Diosdado Cabello, Cilia Flores y Elías Jaua. De ellos tres solamente. Buscaron por arriba, por abajo, pero, Oh, gracias a Dios no encontraron nada. El resto de los diputados rojitos no eran importantes, sus puestos no fueron requeridos para ser revisados. Luego, en vista de que todo estaba en perfectas condiciones, ya estos señores podían darse el lujo de ir a escuchar cómo el Gobierno mantiene presos a los inocentes.

Claro tampoco se preocuparon por los cerca de 5 mil simpatizantes del gobierno que se apostaron a los alrededores de la Asamblea con palos, piedras, botellas, para protestar porque se discuta la Ley de Amnistía. Así estaban los que acompañaron a Félix Jaramillo, vocero de los transportistas, para denunciar que en las guarimbas ellos fueron afectados porque los agredieron, por eso ellos llevaban esas armas blancas en el día de hoy. Esa es la forma que mejor encuentran en el Gobierno para oponerse a la Ley. Traer a algunos de sus “muchachos” en taxis de la gobernación del estado Portuguesa a gritar, sin que nadie le pase por encima los servicios de seguridad, es la salida que encuentran para criticar la Ley que no quieren aprobar.

Estos tres diputados por algo estaban inseguros o querían demostrar a la prensa, a la que antes no se enfrentaban, que tenían “miedo”. Quizás les vale aquello de “quien siembra vientos recoge tempestades” y ellos sin lugar a dudas, tienen demasiados huracanes abiertos en el mundo dando vueltas a su alrededor. Como dice el diputado Cabello, “el que no la debe no la teme”.