En Estados Unidos Lideran los Inconformistas

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Símbolos Republicanos y Demócratas

Símbolos Republicanos y Demócratas



Hoy es el último debate republicano y Donald Trump ha anunciado, hasta ahora, que no acudirá. Las encuestas de los últimos días en el partido demócrata dan a Bernie Sanders como favorito. La lucha por los momentos se perfila entre un empresario que dice lo que piensa, pero que está de acuerdo con las relaciones con Cuba y un político, simpatizante de la izquierda.


El panorama se complica en el mundo. Son los jóvenes los que tienen el poder de decisión en las elecciones y definitivamente están cansados de escuchar hablar de corrupción, de observar las mismas caras y las predicciones comienzan a enredar a los expertos en análisis. Las caras que se presentan como alternativas los seducen, aunque no se adapten a lo que se espera, sino al inconformismo.

En Estados Unidos mientras Hilary Clinton estaba sobrada en el electorado demócrata e inclusive a nivel nacional, le ha empezado a rugir un hombre de 74 años que tiene años en la política, Bernie Sanders nacido en Nueva York y senador por Vermont.

Al principio llamaba la atención pero ahora los jóvenes que ven pocas oportunidades en el mundo laboral, que cada día viven en un mundo más competitivo, se sienten atraídos por las promesas de un sistema de salud gratis para todos o el ingreso a la universidad sin costos o que paguen más impuestos los que más tienen.

Por lo pronto las encuestas están reñidas y las primeras dudas se despejarán el próximo primero de febrero en Iowa. Después de este día, a los candidatos demócratas todavía les queda un debate el jueves 4 de febrero en New Hampshire, un estado tradicionalmente demócrata.


entabló una amistad política con la causa sandinista que lo sigue hasta estos días


Sanders ha intentado copiar el sueño que despertó Barack Obama en su campaña en el 2008 cuando pedía el voto para transformar al país. Su éxito hasta ahora es haber captado el descontento con el status quo, con lo establecido y ya despertó el interés del presidente Obama, con quien se reunió ayer.

Este político con muchos años merodeando en el sistema estadounidense, era alcalde de Vermont cuando triunfó la revolución sandinista, de la que se sintió atraído. Criticó fuertemente la política de Ronald Reagan en Nicaragua y en 1985 se reunió con Daniel Ortega y mencionó en aquel entonces que fue recibido amistosamente, “como si fuera un nicaragüense que había regresado a su país”. En aquellos momentos se dijo que había ido en dos misiones, la primera, crear un lazo de amistad y colaboración comercial entre Vermont y Puerto Cabeza, lo cual no fue permitido por el gobierno central de EEUU y la segunda misión, desmentir la maquinaria mediática de EEUU sobre la realidad Nicaragüense. No logro ninguna de las dos pero entabló una amistad política con la causa sandinista que lo sigue hasta estos días, según señala José Medina en el portal nicaragüense Alt tanto.

Recientemente se refirió a Hugo Chávez como un dictador comunista y eso ha molestado a los seguidores socialistas del mandatario fallecido, pues le critican que en el año 2006 recibió el petróleo con descuento para distribuirlo entre los pobladores de Vermont más necesitados.


Ha logrado el apoyo de los estadounidenses cansados también de la política tradicional


Por el otro lado están los republicanos. Donald Trump no participará en el debate republicano previsto para hoy en Marshalltown (Iowa) organizado por la cadena de televisión conservadora Fox News, con los que tiene un enfrentamiento con algunos de sus periodistas, especialmente con Megyn Kelly. Pero este candidato sigue liderando las encuestas, aunque en un eventual enfrentamiento con los demócratas hoy no ganaría.

Trump es el lado opuesto de Sanders, el extremo. Ha logrado el apoyo de los estadounidenses cansados también de la política tradicional, pero que defienden el nacionalismo y se muestran opuestos al liberalismo, la emigración y tienen un enorme temor por el terrorismo.

Trump juega con los sentimientos del americano medio. Les dice lo que quieren oír y lo que no también. Uno de sus argumentos en favor de no asistir al debate es que le parece más interesante organizar un evento para recaudar dinero para veteranos de las fuerzas armadas. Esta actitud lejos de perjudicarlo ha logrado que darle ventaja política entre los que se molestan porque la cadena FOX siempre prefiera a un candidato.

Sus declaraciones confunden igualmente a los republicanos. Cuenta chistes sobre los judíos delante de ellos, no tiene intimidación si tiene que criticar a las mujeres o dice cosas como “Tengo a la gente más leal, ¿Alguna vez han visto algo así? Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes”.

Como asegura Marc Bassets en El País, “es un híbrido ideológico. Se viste de ultraconservador cuando pide la expulsión de los inmigrantes sin papeles o el cierre de fronteras a los musulmanes. Pero es progresista cuando defiende las pensiones públicas, la sanidad gratuita para los mayores de 65 años y subidas de impuestos a los ricos. Trump escribe su propio manual”.

Los más conservadores hacen campaña contra este empresario, que continúa subiendo entre las preferencias de su electorado, aunque no lo logra ante los demócratas según los sondeos. El camino es largo, aunque ya sabemos que el tiempo vuela. Las elecciones internas de ambos partidos se extenderán por cinco meses. Luego ya vendrá el encuentro entre los elegidos.