Mientras Macri Baila el Futuro, Cristina se Convierte en Calabaza

La pareja Presidencia foto de EFE y Ryan Pool en Flickr

La pareja Presidencia foto de EFE y Ryan Pool en Flickr



Macri inaugura un nuevo tiempo rodeado por miles de banderas y emoción, mientras Cristina Fernández de Kirchner no quiso ser despedida por el nuevo Presidente y se va por la puerta de atrás, con un discurso con críticas al nuevo gobierno, y con las intenciones de liderar la oposición.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Gracias, Gracias, fueron las palabras de Mauricio Macri, cuando un río de gente envuelto en los colores azules y blancos, vitoreaban emocionados el cambio que comienza en la Argentina. Ya Argentina no llorará por nadie, al menos, con mucha esperanza, inicia un nuevo camino que lo marcará el Presidente 42 de la nación sureña.

Argentina decidió dejar atrás un pasado cargado de retóricas y personalísimo. Argentina comenzó a bailar un nuevo ritmo.

Mauricio Macri habló a su pueblo desde el mismo balcón de la Casa Rosada donde en 1952 una  Evita Perón, enferma, le habló a un pueblo triste que la idolatraba. Allí la escucharon por última vez y recogieron su recuerdo como un complemento de sus vidas.

Hoy los colores de la Casa Rosada son más rosados que nunca.

Hoy Macri allí, feliz, con su familia, saludando, cantó y bailó junto a la vicepresidente Gabriela Michetti y a un pueblo contento que vitoreaba la canción de una de sus cantantes favoritas, Gilda, fallecida en un accidente hace unos años: “Siento que la vida se nos va, siento también que no volverá”.

La pareja presidencial y la Vicepresidenta, saludaron en esa plaza que un día tomaron un grupo de madres para denunciar la desaparición de sus hijos en la dictadura militar y que después, la señora Bonafini se la apropió para difundir su ideología financiada por el socialismo del siglo XXI.

Hoy un baile celebra y Macri lo baila con todos “lo que quiero es que nos podamos expresar en libertad en Argentina, que podamos pensar diferente pero trabajar juntos”, dijo.

Minutos antes Macri había recibido la banda presidencial y el bastón de mando. Lo hizo ante su padre, su familia, el nuevo equipo de gobierno, los mandatarios latinoamericanos y el Rey Juan Carlos de España. Faltaba Nicolás Maduro, que lo único que ha hecho con respecto a Argentina es vociferar y que se quedó en su casa, tratando de asumir la pérdida del voto popular y convocando a discursos de peleas y miedos.

La toma de posesión de Macri se hizo sin la presencia de Cristina Fernández de Kirchner. No quería que la foto fuera ella siendo despedida por el Presidente que no había escogido.

Ayer, Cristina Fernández dio un discurso provocador, beligerante, al estilo de los mandatarios socialistas de los últimos tiempos. También habló en la Plaza de Mayo, ante algunas de las madres con pañuelo blanco y muchos de sus seguidores que sabían que a las 12 ella dejaba de ser presidente, “me convertiré en calabaza”, dijo ironizando.

 

 

 

A lo mejor eso es lo que les queda a estos gobernantes de la izquierda personalista y trasnochada, convertirse en calabaza.

 

 

 

prometo siempre decirles la verdad

Esta argentina la construirmos todos juntos

 

Ya argentina no llora, hoy esta vestida de fiesta