La Historia de los Pesebres que anuncian la llegada de Jesús

Obra de Lorenzo Lotto Navidad 1523

Obra de Lorenzo Lotto Navidad 1523



Hoy el mundo recuerda con ternura el nacimiento de Jesús, la llegada de un hombre que cambió los tiempos. Tanto que se habla de antes y después. Hoy en la noche, ese acontecimiento, despierta ternura y alegría y el Pesebre, por muy chiquito que sea, celebra en cualquier rincón que es Navidad.


Pesebre, Belén, Nacimiento…esta tradición de poner en las casas la representación del nacimiento de Jesús en la Navidad tuvo su origen en una idea de San Francisco de Asís, quien en el año 1223, exactamente el 24 de diciembre, decidió recordar la fecha del cumpleaños de Jesús. Muchos dicen que no había figuras humanas, solo animales. Otros que se reunieron en una cueva en Greccio y hasta un hermoso niño participó. Lo cierto es que aunque antes habían representaciones del nacimiento del niño Jesús en catacumbas e iglesias, fue desde aquel año que se comenzó a “hacer viral”, como diríamos hoy en día, el contemplar los pesebres por estas fechas.

Al principio fueron los franciscanos los que comenzaron a revivirlo cada año, después fue la iglesia, siguió la aristocracia y terminó convirtiéndose en una costumbre popular. En 1465, en la época del Renacimiento, se fundó en París la primera empresa fabricante de figuras de belén, después se extendió su fabricación en diferentes formas y materiales al resto de Europa.

Cuentan también que al principio la Virgen María aparecía tumbada, rodeada de parteras, hasta que Santa Brígida de Suecia (1303-1373) tuvo una revelación en la que el alumbramiento de Jesús se produjo con la limpieza con que la luz atraviesa un cristal, sin dañar la virginidad de María. Así que la Virgen comenzó a representarse en una actitud contemplativa del Niño y las matronas se transformaron en pastorcillas.

A San José,  se le pintaba como un anciano, quizás por la sabiduría, pero gracias a otra santa, Teresa de Jesús, que lo convirtió en patrono de los conventos carmelitanos reformados,  la imagen de San José es como estamos acostumbrados a verlo e imaginarlo, un hombre joven que con María montada en un burro o más bien, una mula, para evitar el cansancio del largo viaje, llegó hasta Belén.


En 1465, en la época del Renacimiento, se fundó en París la primera empresa fabricante de figuras de belén


Muchas cosas se han escrito e interpretado de aquel momento histórico en el que María alumbró al niño Jesús y en las representaciones de los pesebres, se compiten en figuritas. El más sencillo es el de la Virgen, San José, el Niño Jesús, la mula y el buey. De hecho hasta en el estribillo de los villancicos se retrata a los que allí estuvieron.

Después se le agregaron los Tres Reyes Magos, personajes importantísimos, en la buena nueva del acontecimiento de la llegada de Jesús.

En los pesebres más amplios están los pastores y los ángeles, anunciadores de la buena noticia y representados generalmente tocando instrumentos, según el historiador Francisco José Gómez  su “melodía acuna al Niño para que duerma y descanse de sus sufrimientos», antes de añadir que «se abunda así en la metáfora del sueño, muy presente en los belenes y usanzas navideñas».

Los Belenes forman parte de nuestra cultura. Ir a una casa, a una Iglesia, y encontrarse con un Nacimiento es toda una experiencia. Indagar cada figura e imaginarse el momento cumbre en la historia de la religión católica llena el corazón de los creyentes de paz y amor. Feliz Navidad!!