El Gobierno de Maduro le Tiene Miedo al Lobo

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Anoche Nicolás Maduro volvió a amenazar, volvió a fanfarronear y demostró que la llegada de “El Lobo” no es una amenaza para el 32,93% de sus seguidores, sino para todos los que han hecho del poder su hacienda particular.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
El Presidente Nicolás Maduro no perdió tiempo y ya empezó a manipular, a decir cualquier cantidad de cosas que no son. Que si la oposición ya declaró que van a quitar la entrega de viviendas, que si Fedecámaras pidió que se derogue la Ley del Trabajo que protege a las embarazas, que si el gran error fue votar por la oposición. Su amenaza fue: “el error es para ustedes mismos”. O sea!, el hombre se le puso bravo a su gente porque le dijeron que no y como un bravucón ante el reclamo de la esposa, los amenazó.

El talante democrático del Presidente y su grupo de mando, se puso a tambalear. Acepto que la oposición ganó, lo dijo ayer ante el mausoleo de su comandante eterno y eso fue un revés que “por ahora” parece que no pueden superar.


Sus miedos lo llevaron a convocar a un 13 de abril


Siguió en sus trece. No bajo ni un poquito para alcanzar el escalón de la humildad. No se dio cuenta que los venezolanos no quieren tortura, no quieren La Tumba y quieren que los presos políticos salgan de la cárcel, que pasen las navidades con sus familias, que el mundo se ha unido al deseo de los venezolanos y se lo reclaman. Nada, no lo entendió.

Pero lo que si demostró Maduro ayer entre amenazas  y fanfarronerías fue su incapacidad. Debió hacerlo sin darse cuenta. No se le ocurrió decir otra cosa que “estaba pensando construir 500 mil casas el año que viene, pero ya sabe de antemano que no le van a aprobar los recursos en la Asamblea”. ¿Y entonces? por qué no lo hizo antes cuando tenía a Raimundo y todo el mundo de su lado. Dónde están las 500 mil casas por año,  si disponía de los recursos. Ciertamente entregaron casas, es una realidad que no se puede ocultar, pero al 30 de abril de 2015 habían hecho en cuatro años, léase bien, 4 años, 700 mil casas. Caramba!, la gente es boba, pero no taaaanto!!.

Los taxis. También iba a comprar una flota de taxis y la Asamblea ya no lo va a dejar. Profesión es profesión y esa era segura su meta hace unos años. Tener una línea de taxis. Hubiera sido exitoso!!!, lo debió haber hecho en lugar de dedicarse a la política. Pero, no le hacen falta los recursos de Venezuela para poder hacerlo, esa alternativa la puede cumplir con su propio peculio.

Y decidió poner en práctica de nuevo lo que no le funcionó muy bien durante la campaña. Utilizó el cuento de El Lobo…ahí vienen los malos y te van a quitar todo, tus canaimitas,  tan maravillosas, “esas que hicimos en colaboración con China”. Casi que le falto decir, que la nueva Asamblea les va a decir a todos “Exprópiese”. Claro, que a ellos no les importa mucho sus seguidores. Los que le tienen miedo al Lobo  son los del alto gobierno y lo tienen por las “casitas” y “cuenticas” que ellos se han hecho a lo largo de estos 17 años.

Sus miedos lo llevaron a convocar a un 13 de abril, a un “por ahora de Chávez”. Se le olvida que segundos platos nunca fueron buenos. Que los venezolanos, de tanto insulto, humillaciones y carencias, perdieron el miedo. Y tanto lo perdieron que el día de las elecciones abuchearon en las urnas a los líderes bolivarianos, lo hicieron con el voto y con la palabra. Y si no, pregúntenle a Vielma Mora o a Adan Chávez, o a tantos otros, que recibieron el rechazo de sus pueblos.

Ya la opinión conoce sus tácticas, sus amenazas, sus trampas. Por eso en estas elecciones la oposición estaba preparada y desmontaron una a una sus triquiñuelas.

El tiempo se les acabó, los desgasto. Todavía siguen en el gobierno, con la mira del mundo sobre ellos, la observación de las democracias del planeta y también de las izquierdas trasnochadas que continúan subiéndose en la tabla que construyó Hugo Chávez y que naufraga con el tiempo. Pero, hay que tener cuidado, todavía están en el gobierno y pueden dar unas cuantas patadas. Tal vez sean de ahogado, si, pero patadas al fin y al cabo.