Aumenta tu productividad en las mañanas: 5 hábitos para lograrlo!

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En el día a día es importante ponerse metas y organizarse con el fin de lograr que nuestros objetivos puedan fluir con más ánimo y energía. Algunos tips son importantes para que todo funcione de la mejor forma posible.


Por Fabiola Contreras (www.psicopsych.weebly.com) para TeDigoQue
Mañanas, en una vida tendremos aproximadamente 25,000 de estas.

Desafortunadamente, a menudo dejamos que la rutina y la cotidianidad se atraviesen e interrumpan nuestras ganas de querer abrazarlas con ánimo y sin pereza.

¿Qué pensarías si te dijera hoy que miles de estudios han comprobado que tu productividad, ánimo energía durante el día dependen inmensamente de lo que haces justo al despertarte?

¿Sería eso suficiente para cambiar tus hábitos?

No creo. Los seres humanos somos un poco más complicados que eso. Muchos sabemos que el desayuno es el alimento más importante del día, sin embargo, ¿cuantos realmente desayunamos todas las mañanas como se debe?

Cuando realmente algo nos da flojera o no lo consideramos lo suficientemente importante/urgente solemos tener una excusa para cada solución.

Agregado a esto, vivimos en una sociedad tan agitada, con agendas tan requete full que pareciera que la vida se prestara para impedirnos establecer ese cambio en nuestra rutina que necesitamos y queremos lograr.

Entonces, ¿qué hacemos?

Hoy comparto con ustedes 5 tips para aquellos que, como yo, les encanta empezar el dia de buen humor, pero a veces sienten que todo va en su contra para lograrlo pues el secreto de una mañana exitosa comienza la noche antes!

1. Deja todo listo la noche anterior: NUNCA subestimes el poder de esta pequeña acción. A veces, al irme a dormir, estoy tan agotada que mi cerebro trata de convencerme que mejor imprima mi tarea mañana, o que elija mi ropa al despertarme y así sucesivamente.


Una lista es una buena forma de tener tus decisiones ya hechas por ti


Y si, puede parecer un poco “insignificante” hacer estas cosas antes de dormirnos cuando “perfectamente” podríamos hacerlas al amanecer. Sin embargo, he aprendido que las veces que me dejo vencer por mi cerebro, siempre pasa “algo” que me lo hace mil veces más difícil y termino tardando más al día siguiente (se daña la impresora, el jean que quería usar esta sucio etc.) No esperes a estar malhumorado, soñoliento y que la vida te sorprenda con alguna de las suyas para decir ¿por qué no hice esto anoche?

2.  Agarra papel y lápiz: ¿Sabías que tu fuerza de voluntad es como un músculo? Al despertarte, está descansada y funciona mejor, pero cada vez que la utilizas para arrastrarte a tomar la decisión correcta la desgastas/cansas. Una lista es una buena forma de tener tus decisiones ya hechas por ti. Basta de pensar si primero deberías responder emails y después hacer ejercicio o viceversa, cuando te despiertes ya deberías saber a dónde ir sin perder tiempo, ni fuerza de voluntad.

3. Conócete y acéptate: No todos vamos a montarnos en una elíptica a las 6:00AM todos los días. Y no, no es por que tengamos más o menos fuerza de voluntad. Es simplemente porque todos tenemos vidas, horarios, situaciones y gustos distintos. Aunque lo ideal sería hacer ejercicio en la mañana (estudios han comprobado sus miles de beneficios), si te funciona mejor en las noches, go for it! No trates de hacerte encajar en un horario que no te funciona (y por ende dejar de hacer algo) solo porque a otro sí le sirve.

En mi caso personal, por ejemplo, descubrí que me levanto mejor/aprovecho más mis mañanas si dejo todas mis entregas de la universidad listas el día anterior incluso cuando significa acostarme un poquito más tarde.

Confieso que me despierto con una “mini taquicardia” si siento que tengo que terminar un ensayo/tarea justo antes de salir lo cual me hace trabajar con menos eficiencia y me impide siquiera pensar en hacer otra cosa al terminar mi entrega.

Al contrario, he descubierto que soy más creativa y más propensa a hacer ejercicio (mi gran enemigo) al principio del día, por lo que he aprendido a utilizar estas horas para pasar mis ideas a mi laptop y ponerme en movimiento.

4. Cuenta bien las siete: En un mundo perfecto, sería ideal dormirnos y despertarnos todos los días a la misma exacta hora para no alterar nuestro reloj interno. Sin embargo, siendo sinceros, ¿cuantas veces nuestras responsabilidades nos permiten que esto ocurra? En esos días que no puedas, trata de contar a qué hora deberías despertarte el día siguiente para compensar el sueño. Por supuesto, no todos los días podemos darnos el lujo de decidir a qué hora despertarnos. Sin embargo, cuando puedas hacerlo, hazlo. Tu cuerpo te lo agradecerá y terminaras siendo más productivo, y aprovechando más el tiempo a la larga con esa hora extra de sueño que sin.

5. Consiéntete!A todos nos ha pasado que se nos pegan las cobijas, pero me he dado cuenta que me pasa menos a menudo cuando sé que voy a empezar el día con algo que me emociona. No importa si es algo tonto como mi desayuno favorito o escribir un nuevo post. Trata de organizar tu día de forma que lo primero que hagas sea algo que te genere placer, esto ayudara a que no sea tan duro despertarte.