El Derrumbe de la Vinotinto

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Stadium Vinotinto


Como todas las cosas en Venezuela, el fútbol también está en crisis. La Vinotinto, después de haber despegado durante un tiempo, se encuentra ahora bajo las intrigas de la Federación Venezolana de Fútbol y la crisis económica que tampoco permite avanzar


Angel V Cardiel
La selección venezolana de fútbol está en crisis de resultados e institucional. La renuncia del defensor Fernando Amorebieta destapa la olla y deja salir el aroma de algo podrido. Nada que no se sospechara pero que ahora se empieza a ver con más claridad.

Desde la llegada de Noel “Chita” Sanvicente la Vinotinto acumula fracaso tras fracaso.

La llegada del ex jugador del Marítimo como timonel de la selección fue bien vista por unos y criticada por otros. Nadie puede cuestionar sus éxitos como técnico en el fútbol profesional venezolano, pero muchos decían que Venezuela necesitaba un DT con experiencia internacional para dar su siguiente paso en la progresión que la ha transformado del equipo cenicienta a un rival de respeto.

Sin embargo, lo que se ha visto en la selección en los últimos meses escapa de toda lógica.

Sanvicente no es menos en el banquillo de lo que fue César Farías y la base de jugadores con la cuanta es la misma. Es cierto que falta Juan Arango, pero si somos realistas el aporte de Arango en los últimos dos años no iba mucho más allá de su puntería en los tiros libres y el simbolismo que representa tener a un jugador de su talla y experiencia. En el juego real, si bien aportaba, no marcaba ya grandes diferencias.


la crisis económica que vive Venezuela … no dejaba muchas posibilidades de ofrecer un salario decente y un proyecto deportivo y de vida atractivo para nadie.


Podemos decir además que Sanvicente cuenta ahora con Jeffrén Suárez y Christian Santos. El primero con la experiencia de haber sido jugador del Barcelona, aunque haya venido a menos, y el segundo con paso exitoso en el fútbol holandés.

¿Entonces por qué el fracaso?

Noel Sanvicente nunca ha sido bien visto por la Federación Venezolana de Fútbol. Cuando se nombró a César Farías técnico de la Vinotinto tras la renuncia de Richard Páez la mayoría de la gente del fútbol veía a Sanvicente como su remplazo natural; en ese momento vivía su mejor época como técnico, pero Rafael Esquivel le hizo una oferta muy por debajo de lo que se le pagaba a Páez mientras negociaba con Farías por otro lado. Sanvicente rechazó la oferta y habló abiertamente de  sus diferencias personales con el presidente de la Federación y con otros directivos.

Para el ciclo post Farías la FVF recurrió a Sanvicente porque no tenía muchas más opciones. Lo lógico habría sido traer a un técnico extranjero de renombre y calidad, pero la crisis económica que vive Venezuela aunado con que el patrocinar principal de la selección –PDVSA-  está roto financieramente y con el petróleo por debajo de lo presupuestado, no dejaba muchas posibilidades de ofrecer un salario decente y un proyecto deportivo y de vida atractivo para nadie.

Traer un técnico extranjero de nivel medio iba a ser un retroceso y el fútbol nacional tampoco ofrece muchas alternativas, pues ni los equipos de la Liga local ni las selecciones menores reúnen éxitos últimamente que puedan enorgullecer a entrenador alguno. Así que la FVF escogió a Sanvicente como único remedio, aunque no es difícil sospechar que lo hizo a regañadientes.

 

A partir de ahí todo comienza mal, y lo que mal comienza mal termina. No hay constancia de esto, pero no es descabellado pensar que Sanvicente no trabaja en el mejor ambiente con los federativos. Tampoco adentro de la Federación el ambiente debe ser bueno, con su presidente preso y extraditado a Estados Unidos por corrupción más la crisis general que vive el país y que necesariamente permea en cualquier institución.

No sabemos si la relación del “Chita” con los jugadores es buena o no. Lo que sí se ve claramente es que  su pensamiento estratégico no es del gusto de los jugadores. La disposición ofensiva de Sanvicente ha hecho lucir mal a una defensa acostumbrada a tener más respaldo  del resto del equipo. Jugadores que cambian de posición o de función en la cancha y cambios constantes de alineación han creado desconcierto partido tras partido. Venezuela vuelve a ser la cenicienta de del área.

La Federación ha asegurado que respalda a Sanvicente, pero al mismo tiempo ha develado números –algo que nunca había hecho antes – para tratar de librarse de culpas y poner toda la carga sobre el técnico.

Laureano González, presidente de FVF tras el encarcelamiento de Esquivel, ha dicho que han invertido $5 millones en 14 meses y que hasta vuelos chárter se han costeado para trasladar a jugadores y al cuerpo técnico. También ha acusado al técnico de escoger a Panamá y Honduras como “sparrings”, en detrimento de los intereses deportivos y económicos de la selección. La realidad es que $5 millones no es mucho dinero. Podemos compararlo con los $150 millones que invirtió México en los 4 años del último ciclo mundialista para tener una medida. Los vuelos chárter tampoco son nada anormal ni diferente a lo que hace cualquier selección.

La carta de Amorebieta es clara. No volverá a la selección mientras sigan la directiva actual y el cuerpo técnico actuales. ¿Seguirán otros los pasos de Amorebieta?

En los 15 años de desplome de Venezuela, lo único que creció y unió al país fue la selección de Fútbol, la pasión Vinotinto. Ahora parece que hasta eso se nos derrumba.