María Trina Burgos consiguió su “Visa para un Sueño”

María Trina

Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios

Llegó a Estados Unidos dejando atrás muchos recuerdos, para estudiar, pero sin planes definidos. Su empeño y el “estar en el lugar y en el momento indicado” la han convertido en la abogado de Inmigración de muchísimos venezolanos.

Cuando Maria Trina Burgos llegó con sus maletas y sus dos hijos a Estados Unidos en el año 1998, de ningún modo pensó que su vida daría tantas vueltas. Al bajarse del avión y poner rumbo a otros horizontes, la sensación de incertidumbre y miedo se dibujó en su cara. Jamás creyó que esa angustia volvería a abrumarla, sin embargo en el 2006, ese fantasma volvió a cruzarse en su camino.

La doctora Burgos, experta en inmigración en Estados Unidos, fue por mucho tiempo la cara que resolvía los problemas migratorios en el programa Caso Cerrado de Telemundo. Hoy lo hace en Un Nuevo Día, el programa que dirige Daniel Sarcos en la misma cadena y en su programa semanal de Actualidad 1020, los martes a la 1:45 de la tarde.

Fue abogada por casualidad. Nunca se le había pasado por la cabeza meterse en el mundo de las leyes, quería estudiar Agronomía porque aunque nació en Caracas, creció en Calabozo y siente el llano como su tierra, pero a su padre aquello no lo convencía. Se fue a Michigan a estudiar inglés y cuando ya estaba a punto de regresar su hermano le confesó que la había inscrito en la Universidad Católica Andrés Bello, en la carrera de Derecho, aceptó y descubrió en el camino que esa era su vocación.

Se casó y tuvo a su primer hijo antes de terminar la carrera. Una vez graduada en el año 87 se fue para Carora, de donde era la familia de su marido José Alberto Alvarez. Ese tiempo lo recuerda con nostalgia, porque fue juez del municipio Chiquinquirá de Areque y comenzó allí a sentir las satisfacciones de la popularidad. Los vecinos la conocían, la invitaban, le llevaban mondongo de chivo, suero en tapara, gallinas y quesos.

Hasta que regresó a Caracas y trabajó en dos prestigiosos bufetes que le abrieron nuevas expectativas. En 1998, con sus hijos Orlando de 10 años y Tulio José de 8, decide irse a Estados Unidos a hacer un postgrado. Un divorcio, la idea de un candidato presidencial al que muchos temían y cuantas razones fueron posibles para argumentar su decisión, la impulsaron a dejar todo atrás y abrir paso a la incertidumbre y los retos. Fue en el aeropuerto de Washington donde descubrió ese miedo a lo desconocido y fue en Williamsburg, estado de Virgina, uno de los pueblos que escogieron muchos pilgrims para asentarse en el siglo XVII, donde sus sueños de emigrante comenzaron a formarse.

Se graduó en el 2000, en la Universidad de William and Mary. Su visa de estudiante después de graduarse le daba la oportunidad de trabajar un año en Estados Unidos y muchísimas oficinas de abogados recibieron su curriculum.

Holland and Knight una firma de Miami, la llamó y le ofreció un trabajo como paralegal, una figura en los bufetes de abogados americanos, que da la oportunidad de desempeñar cargos en el mundo del Derecho como apoyo a los abogados. María Trina decidió tomar esta oportunidad sin pajaritos sobre su ego y con sus muchachos, sus maletas y un Corolla que todavía conserva se enrumbó para la Florida.


En Telemundo la cadena de Tv de estados Unidos buscaban a un abogado de emigración y el bufete donde trabajaba la envió a ella, de ahí en adelante otro camino se abrió en su vida.


Comenzó a laborar como paralegal en inmigración y consiguió mientras tanto su visa de trabajo dejando atrás sus especialidades en procesal y civil. En sus sueños no contemplaba ser siempre una asistente, así que mientras tanto hizo el examen del BAR en Virginia, lo que significa que es abogada de ese estado y puede ejercer allí todas las actividades de su profesión. Sus espuelas de llanera la impulsaron a forjar de nuevo su rumbo. Ya era abogado en Estados Unidos, Inmigración es una Ley Federal, y cualquier abogado en Norteamérica puede ejercerla sin importar donde lo haga. Ya había trabajado 6 años escuchando casos y preparando los papeles de personas de todos los rincones del planeta, con o sin recursos, con distintas historias. María Trina decidió entonces ser abogado de Inmigración. Mientras tanto sus hijos crecían y se graduaban. Uno como Ingeniero Aeronáutico y Eléctrico, el otro, como Biólogo con beca en Princetown y hoy rumbo a Harvard para hacer su MBA.

Ella cree firmemente que muchas veces el destino se confabula en las decisiones y las personas están en el lugar donde deben estar. De la cadena Telemundo y en especial en el programa Caso Cerrado, llamaron a un abogado de la firma donde ella trabajaba para asistir en materia de inmigración, él no quiso y se lo ofreció a ella, que cree como nadie en el marketing y la promoción. Y aceptó, y durante muchos años se convirtió en la doctora Burgos, dando su opinión sobre los más insólitos casos en materia migratoria.

Hasta que decidió aprovechar su imagen y se independizó. Se fue para el corazón de los cubanos, la calle 8. Abrió allí su oficina y experimentó nuevamente la misma sensación de miedo e incertidumbre que tuvo cuando llegó a Washington, un dejavú recorrió sus entrañas cuando se sentó en el local con vistas a la calle, de un segundo piso en plena “saguesera cubana”.

El teléfono no sonaba y al principio pasaban las horas y los días y no llegaban casos, recuerda la doctora Burgos.

Poco a poco la agenda se fue llenando. Al principio con cubanos, mejicanos y algún que otro venezolano. Se anunciaba en cuanto medio con raíces de su tierra comenzaba a circular en Miami y aprovechó el boom de la emigración venezolana, el momento clave en el que cada día otros como ella, decidieron dejar atrás su vida para aventurarse en otros rumbos.

Caso Cerrado escogió después otra abogada, pero todavía la doctora Burgos aparece en los programas repetidos que transmite Telemundo. Hoy su proyecto en Actualidad 1020, del circuito Unión Radio, en el que cada martes y en directo desde Coral Gables resuelve los problemas de los radioyentes que la llaman para asesorarse, ha sido uno de sus más importantes impulsos.

Hace tres años dejó atrás el viejo local del segundo piso de la calle 8, a una casera impertinente y a los viejos recuerdos del principio. Se mudó a unas oficinas en un alto edificio de reciente construcción ubicado en el Doral, el corazón de los venezolanos, cerca del City Hall, donde está el gobierno de la ciudad. Un espacio amplio, con parques y padres paseando a sus hijos.

Ahora el teléfono no para de repicar, sus tres paralegal, dos venezolanas y una colombiana, no se dan abasto, su página web http://www.mtburgos.com, especifica las posibilidades que existen para emigrar y recibe correos todos los días, los cuales siempre contesta. Su agenda ahora está llena, la mayoría con citas para muchos venezolanos que buscan visa para un sueño