Puroast, Un Café “Gringo” con Aroma Venezolano

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Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios

Kerry Sachs, un americano de acento “gringo” proyectó en su café gourmet lo mejor de los sabores de la “coladita” venezolana

Que hablemos de negrito, con leche o marrón, no es solo una de las características inconfundibles del café venezolano de toda la vida, también nuestro café tiene cualidades especiales originadas en el proceso de tostado, lo que lo destaca en aroma y sabor de otros granos del mundo.

Kerry Sachs, es un norteamericano de California que cuando habla, lo hace como un “gringo” con acento venezolano. Es divertido, porque hay verbos que conjuga diferente, pero siempre hablando como un criollo más, con expresiones y acentos ligadísimos a el “cantaito” de nuestro país. Y su semblante se vuelve con más añoranza cuando comienza a recordar los inicios del negocio de su café Puroast, allá, en California, su tierra natal, pero con la clara influencia de su paso por el Valle de Sanare en el estado Lara.

Kerry Sachs siempre soñó con el aroma venezolano

Kerry Sachs siempre soñó con el aroma venezolano

Para Kerry todo comenzó con sabor venezolano, cuando se “empató” en Boston con una caraqueña, Corina, con la que después se casó y con quien se fue a Venezuela durante un tiempo. El, no era precisamente un tomador de café, pero llegó a la tierra en la que todo el mundo lo toma y donde además, se ordena de diferentes formas con la habilidad que imprime su servicio en los mesoneros, quienes tienen que recordar los distintos pedidos de esta bebida, siempre caliente. Pues bien, no le quedó de otra y Kerry se hizo un consumidor de este líquido negro.

En sus andanzas, por allá por los años 80, paseaba continuamente desde Caracas a Barquisimeto y un día descubrió que la coladita que le ofrecieron los campesinos en una finca de café de Sanare, tenía un sabor demasiado especial. Como es ingeniero agrónomo, trabajaba en ese entonces con la producción de diferentes granos, sus procesos y secado en investigaciones conjuntas con el ministerio de Agricultura y Cría. Eso sin duda, lo determinó a interesarse en cómo hacían en esa región larense para que el café fuera tan sabroso. Se dio cuenta que la diferencia estaba en el tostado del café, en el calentamiento exacto de su grano, el tiempo dedicado, en fin, en la manera artesanal que tenían los campesinos para realizarlo y se dio a la tarea de desarrollar su propio sistema para convertir esa artesanía natural, en un sistema adaptado a la tecnología.

En las fincas lo miraban como el “gringo” loco, que preguntaba cosas elementales para ellos, pero él empezó su historia explicando lo que había descubierto a varios ingenieros venezolanos y juntos desarrollaron el sistema para lograr el mismo tostado. Hicieron la prueba y lo distribuyeron en las panaderías caraqueñas. Y funcionó.

Ya eran los años 90 y Kerry volvió a California.con “el bombilllito prendido del tostado del café”, pero se puso a hacer otras cosas. Hasta que se reunió con su hermano Jim y comenzaron a realizar este proceso en California. Y como tostar se dice roast en inglés, su hermano Scott le puso el nombre “Puroast”. Buscaron a su gente venezolana, a los ingenieros que lo habían acompañado en la primera parte del camino y decidió ir a pedirles las visas. Al principio tuvo muchas dificultades, hasta que se reunió con el agregado comercial de la embajada americana y le explicó lo importante que era para su proyecto que fueran esos ingenieros venezolanos los que lo acompañaran…”Ah, se trata de transferencia tecnológica a la inversa”, preguntó el funcionario. Sí, eso es exactamente, dijo Kerry, “pues hubiéramos empezado por ahí” y le firmó las visas de inmediato.


En las fincas lo miraban como el “gringo” loco, que preguntaba cosas elementales para ellos


El entusiasmo continuó y se dispuso de nuevo, a darle una estilo más formal a su proyecto, vendiéndolo en tiendas naturistas. Los californianos, que son más amantes del vino que del café, por razones obvias, se dieron cuenta que ese café en especial no les molestaba, que su estómago no se resentía y que la acidez no aparecía cuando lo tomaban. Esa característica también llamó su atención y Kerry se fue en el año 2005 a la Universidad Davis de California, donde se estudian a fondo muchos alimentos y por supuesto, los vinos y consiguió a un experto en investigar la química del café, el doctor Taka Shibamoto. Este experto, después de analizarlo y compararlo con otros granos, concluyó que la forma en como se tostaba el café, es decir, el proceso aprendido en los campos venezolanos, era lo que le confería su diferencia.

El café lograba tener un 70 por ciento menos de acidez que otros que también utilizan un proceso de tostado y además tiene 7 veces más antioxidantes que el te verde y 5 veces más que el promedio de otros cafés. Todo un éxito. El café no solamente era o es divino, si no que es apto para los estómagos más delicados.

Desde entonces comenzaron a llevarlo a todas partes de Estados Unidos, donde los cafés tienen también su preferencia y su historia, como Starsbucks que nació en Seattle o el café de Dunkin’ Donuts en Massachusetts, Puroast, nació en California y sigue teniendo su fábrica en la costa oeste de Estados Unidos desde donde han comenzado a distribuir su producto.

Kerry decidió que en su incursión en la Florida, iba a hacer personalmente, específicamente en Miami y descubrió que, como en Venezuela, aquí también funciona la cultura del café, de sentarse en una cafetería a conversar con un cafecito y otro después, durante toda una tarde.

Se decidió entonces a promover una fuerte campaña sobre su Puroast, de técnicas venezolanas, en redes sociales, degustaciones y prensa y ha comenzado a tener un éxito especial. Una página de facebook dirigida por primera vez en el mundo del café americano al público latino, ha despertado todavía mayor interés. Su llamativo empaque se encuentra en conocidos supermercados y con su nueva oficina ubicada en EL Doral, han empezado a llenar los estantes de los supermercados.

Para finales de año, este americano con su acento con toque venezolano, tiene intenciones de entrar a competir en el mundo del “cafetín”, así que van a abrir su propia tienda como Nespresso o Starsbuck, para demostrar cómo la técnica artesanal del campesino venezolano, se propaga como tantas otras cosas producto del ingenio criollo, por las tazas de café